Dictamen : 059 - del 19/02/2020
19 de febrero del 2020
C-059-2020
Señora
Fiorella María Salazar Rojas
Ministra
de Justicia y Paz
Estimada señora:
Con la aprobación del señor Procurador General de
la República, me refiero a al oficio N° MJP-348-10-2018, suscrito en su
oportunidad por la señora Marcia González Aguiluz,
otrora Ministra de Justicia, mediante el cual se solicita que este órgano
superior consultivo técnico-jurídico emita el dictamen previsto en el artículo
173 de la Ley General de la Administración Pública, a efectos de declarar la
nulidad absoluta, evidente y manifiesta del otorgamiento del registro número
268971, correspondiente a la inscripción de la marca “NARCISO RODRÍGUEZ”,
propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.
Para tales efectos, nos fue remitido
junto con el oficio de cita, el expediente tramitado por el órgano director del
procedimiento administrativo N° 06-2018, instruido por el Registro de la
Propiedad Industrial del Registro Nacional, respecto a la causa iniciada de
oficio para la eventual declaratoria de nulidad absoluta, evidente y manifiesta
del citado registro de marca, el cual consta de 44 folios, acompañado de dos
legajos de prueba, el primero compuesto por 42 folios y el segundo por 215
folios.
I. ANTECEDENTES
De previo a entrar al análisis que requiere la gestión
planteada por el Ministerio de Justicia, nos permitimos hacer un recuento de
los antecedentes más relevantes del caso –para efectos de nuestro
pronunciamiento- que se desprenden del expediente administrativo que nos fuera
remitido junto con el oficio referido supra, en los siguientes términos:
Ø
Tramitación del expediente N° 2016-6091
a) El
día 23 de junio del 2016, la señora xxx, en su condición personal, presentó la
solicitud de inscripción de la marca “NARCISO” (Diseño), para proteger y
distinguir en clase 25 internacional, “prendas de vestir, calzado, artículos
de sombrerería”. (folios 1-4, legajo de prueba tomo II)
b) Mediante
auto de las 7:32:30 horas del 27 de setiembre del 2016, el Registro de la Propiedad
Industrial previno a la solicitante que se encuentra inscrito el nombre
comercial TIENDA DON NARCISO, bajo el registro 25.700, perteneciente a la firma
NARCISO ESQUIVEL HIJOS LTDA., para proteger un establecimiento comercial de
tienda almacén, bazar y sus actividades, señalándose que existe riesgo de
confusión con la marca solicitada. (folios 15-17, legajo de prueba tomo II)
c)
Por escrito presentado en fecha 20 de octubre de 2016, la señora xxx
indica que entre los signos en conflicto no existe similitud gráfica, ni
ideológica. Además, señala que su signo no pretende proteger una tienda, ya que
no cuenta con establecimiento físico, sino que se pretende proteger la fabricación
y comercio de prendas de vestir. (folios 23-24, legajo de prueba tomo II)
d) Mediante
resolución de fecha 26 de octubre del 2016, el Registro de la Propiedad
Industrial ordenó la publicación del edicto de ley por tres veces en LA Gaceta,
referente al signo NARCISO (DISEÑO), en clase 25 internacional (folio 25 legajo
de prueba tomo II).
e) El
correspondiente edicto fue publicado, siendo la fecha de la primera publicación
el día 20 de diciembre del 2016. (folios 213-215 legajo de prueba II)
f) Dentro
del término de ley, en fecha 20 de febrero del 2017, la señora Marianella Arias Chacón, como apoderada especial de las
empresas NR CLASS 3, LLC Y NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION, presentó formal
oposición contra la solicitud de la marca NARCISO (Diseño), alegando
similitud de dicha marca con los signos
de su representada, así como también riesgo de confusión para los consumidores,
e invocando afectación a la familia de marcas de su representada. (folios 37 al
63 legajo de prueba II)
g) Mediante
auto de las 8:39:16 horas del 22 de febrero del 2017, el Registro procedió a
dar traslado a la solicitante de la oposición presentada para que se
pronunciara al respecto y demostrara su mejor derecho, aportando las pruebas
que estimara convenientes. (folios 63 al 69 del legajo de prueba II) Dicho
traslado fue debidamente notificado a la última de las partes en fecha 3 de
marzo del 2017 y no fue contestado por la interesada.
h) De
conformidad con el auto de las 15:07:42 horas del 4 de julio del 2017, se
suspendió el trámite del expediente 2016-6091, hasta tanto no fuera resuelta la
solicitud del expediente 2017-1498, solicitud presentada justamente por la
representación de las marcas que formularon oposición dentro del primer
expediente citado. (folio 206, legajo de prueba II)
Ø Tramitación del expediente N° 2017-1498
Por las características que presenta este caso,
igualmente resulta determinante hacer un recuento de los antecedentes relativos
a citado expediente 2017-1498, en los siguientes términos:
a) En fecha 20 de febrero
del 2017, la señora Marianella Arias Chacón, en su
condición de gestora de negocios de la firma NARCISO RODRIGUEZ CORPORATION,
presentó la solicitud de inscripción de la marca NARCISO RODRÍGUEZ para
proteger y distinguir: ropa y sombrerería; ropa para hombres, mujeres y niños;
pantalones, cinturones/fajas, camisas, chaquetas, abrigos, abrigos de pieles,
estolas de pieles, ropa impermeable, faldas/enaguas, vestidos, vestidos/trajes,
suéteres, camisetas, sudaderas, buzos/vestimenta para correr, trajes de bajo,
camisones, pijamas, calcetines, medias, calcetería, guantes, bufandas,
sombreros, leotardos, unitardos, corbatas,
corbatines, mitones, batas, ropa interior, fajas, sostenes, calzoncillos y
calzado, bajo el expediente N° 2017-1498. (folios 1 al 7 legajo de prueba I)
b) Mediante auto de
prevención de las 14:00:08 horas del 4 de abril del 2017, el Registro de la
Propiedad Industrial comunica a la solicitante que existen objeciones de fondo,
por cuanto se encuentra inscrita la marca NARCISO NARCISO
RODRÍGUEZ, propiedad de la empresa NR CLASS 3, LLC, bajo el registro 244656, en
clase 3 internacional. (folios 17 al 19, legajo de prueba I)
c) Por escrito presentado
en fecha 29 de junio del 2017, la señora Marianella Arias
Chacón presentó documentación probatoria, para efectos de demostrar que las
empresas NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION y NR CLASS 3, LLC pertenecen al mismo
grupo económico, de ahí que en ningún momento se presentará la confusión que el
Registro previene. (folios 24 al 34, legajo de prueba I)
d) Mediante resolución de
fecha 12 de julio del 2017, el Registro de la Propiedad Intelectual ordenó la
publicación del edicto de ley, referente al signo NARCISO RODRÍGUEZ en clase 25
internacional. (folio 37, legajo de prueba I)
e) El correspondiente
edicto fue publicado, siendo la fecha de la primera publicación el día 1° de
diciembre del 2017. (folio 42 legajo de prueba I)
f)
En fecha 8 de febrero del 2018, el Registro procedió a inscribir la
marca NARCISO RODRÍGUEZ, bajo el registro número 268971, en clase 25
internacional, como propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION,
domiciliada en Nueva York, Estados Unidos de América. (folios 41-42 legajo de
prueba I)
Ø Tramitación del expediente administrativo ordinario relativo
a la eventual nulidad (N° 06-2018)
Con
vista de una revisión del expediente administrativo ordinario tramitado para
este caso (expediente N° 06-2108), tenemos los siguientes antecedentes:
a)
Con fecha 18 de junio del 2018, el señor Jonathan Lizano Ortiz, en su
condición de Coordinador de la Asesoría Jurídica del Registro de la Propiedad
Industrial, rindió informe a la Ministra sobre la investigación preliminar
llevada a cabo sobre el caso, recomendando la apertura del correspondiente
procedimiento a efectos de determinar la presunta nulidad absoluta, evidente y
manifiesta de la ya referida inscripción del signo “NARCISO RODRÍGUEZ”, bajo el
número 268971. (folios 1-10 del expediente 06-2018)
b)
Por resolución N° RMJP-406-06-2018 de las 9:45 horas del 20 de junio del
2018, la Ministra de Justicia y Paz nombró como órgano director del
procedimiento al Lic. Alvaro Valverde Mora (miembro
propietario) y a la Licda. Johanna Peralta Azofeifa
(miembro suplente), ambos funcionarios del Departamento de Asesoría Jurídica
del Registro de Propiedad Industrial del Registro Nacional. (folios 11-12 del
expediente 06-2018)
c)
Mediante resolución de las 14:52.24 horas del 26 de julio del 2018, el
órgano director dictó el auto de apertura del procedimiento administrativo,
indicando los hechos imputados, las razones legales que darían lugar a la
posible nulidad, así como otorgándole a la parte afectada el derecho de revisar
el expediente, ofrecer y evacuar prueba, interponer los recursos
correspondientes y, además, citándola a la audiencia oral y privada a
realizarse a las 9:00 horas del día 19 de setiembre del 2018. (folios 13-20 del
expediente 06-2018)
d)
La notificación de dicha resolución de apertura no pudo ser
diligenciada, toda vez que, según indicó la oficina de Correos de Costa Rica,
la documentación no pudo ser entregada debido a que ocurrió un cambio de
domicilio. (folio 21 del expediente 06-2018)
e)
Mediante resolución de las 13:45:22 del 4 de setiembre del 2018, el
órgano director dispuso que, en vista de la imposibilidad para notificar en
forma efectiva a la parte interesada, y en aras de garantizar el debido proceso
para no causarle indefensión, se ordenaba dictar nuevamente el auto de apertura
y notificarlo a la Carpeta de Notificaciones Personales del Bufete Divimark que consta en el Registro de Propiedad Industrial,
por lo que se resolvió suspender la celebración de la audiencia oral y privada
hasta el nuevo señalamiento, así como anular el acto de apertura anterior y
ordenar la emisión de un nuevo acto de apertura. (folio 22 del expediente
06-2018)
f)
Por resolución de las 14:15:46 horas del 4 de setiembre del 2018, el
órgano director dictó un nuevo auto de apertura del procedimiento
administrativo, indicando los hechos imputados, las razones legales que darían
lugar a la posible nulidad, así como otorgándole a la parte afectada el derecho
de revisar el expediente, ofrecer y evacuar prueba, interponer los recursos
correspondientes y, además, citándola a la audiencia oral y privada a
realizarse a las 9:00 horas del día 3 de octubre del 2018. (folios 23-30 del
expediente 06-2018)
g)
Al ser la fecha y hora programadas, el órgano director llevó a cabo la
comparecencia oral y privada, con la presencia de la señora Marianella
Arias Chacón, quien ejerció su derecho de defensa. Al respecto, expresó una
serie de consideraciones de fondo sobre el mejor derecho de su representada
sobre el uso de la marca en el mercado, refiriéndose, entre otras cosas, a que
el registro más antiguo de su marca data de 1988, y tiene más de 200 distintivos
en 50 países alrededor del mundo, siendo una marca que nace del nombre de su
creador, que es un aclamado diseñador cuyos productos han tenido amplia
difusión en importantes revistas, lo cual está debidamente acreditado en el
expediente. Por las razones que desarrolla en sus alegatos, estima que su
representada tiene mejor derecho sobre la inscripción, pues debe prevalecer el
uso de la marca. Asimismo, señala que si el Registro debe enderezar el
procedimiento por su propio error, solicita que esa rectificación no afecte los
derechos de su representada, reiterando la petición de que la oposición que
presentaron sea declarada con lugar. (folios 31-32 del expediente 06-2018)
h)
Por resolución de las 15:42 horas del 3 de octubre del 2018, el órgano
director del procedimiento rindió el informe de instrucción y emitió su
recomendación final, pasando el expediente al superior jerárquico (folios
34-43 expediente 06-2018)
i)
Mediante oficio MJP-348-10-2018 del 8 de octubre del 2018, la señora
Marcia GonzáleZ Aguiluz, en
su condición de Ministra de Justicia y Paz, solicita que este órgano técnico
jurídico emita el dictamen previsto en el artículo 173 de la Ley General de la
Administración Pública, a efectos de declarar la nulidad absoluta, evidente y
manifiesta del registro número 268971, correspondiente a la marca NARCISO
RODRÍGUEZ, propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.
II.
GENERALIDADES
SOBRE LA NULIDAD ABSOLUTA, EVIDENTE Y MANIFIESTA
En numerosas oportunidades,
este Órgano Asesor se ha referido a la potestad extraordinaria que ostenta la
Administración para anular, en sede administrativa, un acto declaratorio de
derechos, siempre que se trate de una nulidad absoluta, evidente y manifiesta,
y que se hayan cumplido a cabalidad los requisitos formales que exige el
ordenamiento para tales efectos, de conformidad con lo establecido en el
artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública (Ver, entre otros, nuestros dictámenes
números C-233-2006, C-224-2008, C-245-2009, C-062-2010, C-259-2011, C-041-2012,
C-281-2013, C-425-2014, C-118-2015, C-056-2016 y C-106-2017, entre otros).
El exigir que la nulidad sea
no solo absoluta, sino que revista las características de evidente y manifiesta
–además de requerirse el respeto riguroso a un procedimiento ordinario que
garantice plenamente el escuchar y analizar la posición de la persona
eventualmente afectada por la anulación– tiene raigambre en los principios que
fluyen de los artículos 11 y 34 de la Constitución Política.
A la luz de esos principios,
se le prohíbe a la Administración suprimir libremente aquellos actos que haya dictado
confiriéndole derechos subjetivos a los particulares, pues los citados derechos
constituyen un límite en relación con la posibilidad de anular, revocar o
modificar unilateralmente tales actos, salvo que se configuren los requisitos
establecidos al efecto, que permitan ejercer una autotutela
en casos calificados (Principio de Intangibilidad de los Actos Propios).
En ese sentido, de forma
inveterada esta Procuraduría ha señalado que este tipo de nulidad se
caracteriza por ser fácilmente perceptible, pues "está referida a la existencia de vicios del acto que
sean notorios, claros, de fácil esfuerzo y análisis para su comprobación, ya que
el vicio es evidente, ostensible, que hace que la declaratoria de la nulidad
absoluta del acto sea consecuencia lógica, necesaria e inmediata, dada la
certeza y evidencia palpable de los vicios graves que padece el acto de que se
trate" (Dictamen
C-104-92 de 3 de julio de 1992 emitido por la Procuraduría General de la
República).
Ahora bien, como ya indicamos
supra, la anulación en sede administrativa está sujeta a los términos del
artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública, norma que dispone
lo siguiente:
“Artículo 173.
1) Cuando la nulidad absoluta de
un acto declaratorio de derechos sea evidente y manifiesta, podrá ser declarada
por la Administración en la vía administrativa, sin necesidad de recurrir al
contencioso-administrativo de lesividad, previsto en el Código Procesal
Contencioso-Administrativo, previo
dictamen favorable de la Procuraduría General de la República; este dictamen es
obligatorio y vinculante. Cuando la
nulidad absoluta verse sobre actos administrativos directamente relacionados
con el proceso presupuestario o la contratación administrativa, la Contraloría
General de la República deberá rendir el dictamen.
En ambos casos, los dictámenes respectivos deberán pronunciarse
expresamente sobre el carácter absoluto, evidente y manifiesto de la nulidad
invocada.
2) Cuando se trate de la Administración central del Estado, el ministro
del ramo que dictó el respectivo acto deberá declarar la nulidad. Cuando se
trate de otros entes públicos o Poderes del Estado, deberá declararla el órgano
superior supremo de la jerarquía administrativa. Contra lo resuelto cabrá recurso de
reposición o de reconsideración, en los términos del Código Procesal
Contencioso-Administrativo.
3) Previo al acto final de anulación de los actos a que se refiere este
artículo, la Administración deberá dar audiencia a las partes involucradas y
cumplir con el debido procedimiento administrativo ordinario dispuesto en esta
Ley.
4) La potestad de revisión oficiosa consagrada en este artículo, caducará en un año, a partir de la adopción
del acto, salvo que sus efectos
perduren.
5) La anulación administrativa de un acto contra lo dispuesto en este
artículo, sea por omisión de las formalidades previstas o por no ser absoluta,
evidente y manifiesta, será absolutamente nula, y la Administración estará
obligada, además, al pago por daños, perjuicios y costas; todo sin perjuicio de las responsabilidades
personales del servidor agente, de conformidad con el segundo párrafo del
artículo 199.
6) Para los casos en que el dictado del acto administrativo viciado de
nulidad absoluta, evidente y manifiesta corresponda a dos o más ministerios, o
cuando se trate de la declaratoria de nulidad de actos administrativos
relacionados entre sí, pero dictados por
órganos distintos, regirá lo dispuesto en el inciso d) del artículo 26 de esta
Ley.
7) La pretensión de lesividad no podrá deducirse por la vía de la
contrademanda.”
(El destacado no corresponde al original).
Nótese que de la norma
transcrita se extrae que para ejercer la potestad anulatoria, la Administración
debe seguir un procedimiento administrativo previo a la emisión del acto final,
con el objetivo de otorgar las garantías del debido proceso. Esto con el fin de
respetar los derechos de quien había resultado beneficiado con la emisión del
acto cuya validez luego ha resultado cuestionada.
Este órgano asesor ha
analizado en múltiples ocasiones los requisitos necesarios para la declaratoria
de nulidad absoluta, evidente y manifiesta. Entre ellas, mediante nuestro
dictamen número C-155-2012 del 21 de junio de 2012, el cual recoge las
siguientes consideraciones:
“II. Sobre el Procedimiento Estipulado en el artículo 173 de la Ley
General de la Administración Pública y su Incumplimiento en el Caso Concreto.
Tanto la Sala Constitucional como esta Procuraduría se han referido en
numerosas oportunidades a la potestad
que tiene la Administración para anular en vía administrativa los actos
declaratorios de derechos. Esta
potestad, es excepcional por cuanto tales actos se encuentran protegidos
por el principio constitucional de intangibilidad de los actos propios, que
deriva del texto del artículo 34 de la Constitución Política y que prohíbe a la
Administración volver sobre sus propios actos sin antes haber planteado ante la
autoridad judicial competente el respectivo proceso de lesividad para la
anulación del acto viciado. Es así como los derechos subjetivos constituyen un
límite respecto de las potestades de revocación o modificación de los actos administrativos,
pues la Administración no puede emitir un acto y con posterioridad dictar otro
contrario al primero, en menoscabo de derechos subjetivos, sin perjuicio claro
está, de que plantee el respectivo proceso de lesividad ante el juez
contencioso administrativo.
Sin embargo excepcionalmente –como se indicó- la Administración puede anular en vía administrativa ese acto
declaratorio de derechos, siguiendo
el procedimiento establecido en el numeral 173 de la Ley General de la Administración
Pública y con el cumplimiento de los requisitos formales ahí dispuestos,
tal como se procederá a explicar. (…)”
En tal contexto, sobre el papel que cumple esta Procuraduría al momento
de rendir el dictamen favorable para que la Administración se encuentre
habilitada a efecto de proceder a anular el acto de que se trate, hemos
indicado lo siguiente:
“…cumple una doble función, que consiste, por una
parte, en corroborar que el procedimiento administrativo previo haya respetado
el derecho de defensa del administrado, sujetándose a los requisitos
establecidos por ley; y por otra, en acreditar que la nulidad que se pretende
declarar posea, efectivamente, las características de absoluta, evidente y
manifiesta. Se trata de un criterio externo a la Administración activa,
que tiende a dar certeza a esta última y al administrado, sobre el ajuste a
Derecho del ejercicio de la potestad de autotutela administrativa.” (Dictamen No. C-124-2011 del 9 de junio de 2011).
Así, una vez que se solicita a
este órgano asesor emitir el dictamen favorable necesario para disponer la
anulación del acto, debemos analizar cuidadosamente los requisitos que tornan
jurídicamente viable tal declaratoria de nulidad.
Dichos requisitos se refieren
a aspectos tanto de forma como de fondo. En un primer término, en cuanto a la
forma, tenemos: a) Verificación de que el órgano que haya ordenado instruir el
procedimiento para dictar la declaratoria sea el competente, b) Que se haya
efectuado un procedimiento administrativo ordinario con las garantías de
defensa propias del debido proceso, c) Que se haya solicitado el dictamen
favorable en el momento procesal oportuno, esto es, al finalizar el
procedimiento administrativo y antes del dictado del acto final, d) Verificar
si ha operado o no el plazo de caducidad estipulado en el ordenamiento jurídico
para anular el acto, e) Corroborar que el expediente administrativo que se
encuentre debidamente ordenado y completo.
Posteriormente, debemos
proceder a valorar el carácter absoluto de la nulidad, mediante el examen de
los elementos del acto, e igualmente sopesar el carácter evidente y manifiesto
que ostente el vicio encontrado.
III. ASPECTOS DE FORMA
Una vez explicada la
naturaleza que posee la vía extraordinaria de anulación en sede administrativa
prevista en el numeral 173 de la LGAP, en orden a los requisitos para el
ejercicio de esa potestad, pasaremos, en primer término, a hacer un examen de
los aspectos de forma que deben ser observados rigurosamente para que la
eventual decisión anulatoria resulta válidamente adoptada por parte de la
Administración.
a) Sobre la competencia
Esta Procuraduría
General ha señalado reiteradamente que: “el Órgano Director del Procedimiento no puede instruir el procedimiento si
no ha sido nombrado por el órgano competente para declarar la nulidad absoluta,
evidente y manifiesta. Igualmente, el órgano competente para declarar la
nulidad absoluta, evidente y manifiesta, en sede administrativa, es el que
tiene la competencia para decidir el envío del expediente (mediante el cual se
ha documentado la investigación instruida) a este Despacho...” (ver, entre otros, nuestros dictámenes C-140-2004 del 7 de mayo del 2004, C-372-2004
del 10 de diciembre del 2004 y C-268-2018 del 24 de octubre del 2018).
Para el caso que aquí nos interesa, tenemos que el
artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública dispone lo
siguiente: “Cuando se trate de la
Administración central del Estado, el ministro del ramo que dictó el respectivo
acto deberá declarar la nulidad. Cuando se trate de otros entes públicos o
Poderes del Estado, deberá declararla el órgano superior supremo de la
jerarquía administrativa…”.
En este punto, cobra suma importancia resaltar que el “órgano
superior jerárquico supremo de la jerarquía administrativa correspondiente”,
tratándose de actos o contratos emanados o suscritos por el Ministro del ramo, o
bien por un órgano desconcentrado que integra la estructura organizativa de
determinado Ministerio, será el respectivo Ministro (ver dictamen C-233-2009 de 26 de agosto del 2009 y C-207-2010 del 11 de
octubre de 2010).
Así las cosas, para un caso de anulación de
registro de marca –como es el caso que aquí nos ocupa– le corresponde al
Ministro de Justicia y Paz asumir estas actuaciones, dado que el Registro
Nacional es un órgano perteneciente a dicha cartera ministerial.
En el caso concreto, puede advertirse que
efectivamente así se hizo, toda vez que la entonces señora Ministra de Justicia
y Paz dispuso la conformación del órgano director del procedimiento, mediante
resolución N° RMJP-406-06-2018 de las 9:45 horas del 20 de junio del 2018.
Asimismo, dicha jerarca fue quien en su oportunidad remitió a esta Procuraduría
el expediente respectivo, para efectos de emitir el dictamen favorable
estipulado en el artículo 173 de la Ley General de la Administración Pública.
Consecuentemente, se ha cumplido en este caso con el requisito establecido.
b) Momento procesal para solicitar el dictamen a la
Procuraduría General de la República
Como requisito previo a la
declaratoria de la nulidad en vía administrativa, la Administración debe contar
con el dictamen afirmativo de esta Procuraduría, donde se refiera expresamente
al carácter absoluto, evidente y manifiesto de la nulidad invocada.
Es decir, el dictamen debe
rendirse una vez sustanciado el procedimiento administrativo ordinario y antes
del dictado del acto final por parte de la Administración involucrada.
A tales efectos, resulta de
trascendencia verificar el momento procesal en el cual dicho dictamen ha sido
solicitado en este caso.
Al respecto, tenemos que la señora Ministra remitió
a esta Procuraduría el oficio N° MJP-348-10-2018 con posterioridad a la
realización del procedimiento administrativo y antes del dictado del acto
final, de tal suerte que tenemos por bien cumplido este requisito.
c)
El plazo de prescripción
para declarar de oficio la nulidad del registro de la marca o nombre comercial
Respecto del plazo que rige en tratándose
de materia de marcas, esta Procuraduría General ya se ha pronunciado
anteriormente, indicando “que el artículo 37 de la Ley de Marcas y otros Signos Distintivos, Ley N° 7978 del 6 de enero de
2000, establece, en lo que interesa, que:
“La acción de nulidad prescribirá a los cuatro años, contados desde la
fecha de otorgamiento del registro.”
Asimismo, señala que “Tratándose
de una nulidad declarada de oficio se estará a lo dispuesto en el artículo 173 incisos 1) al 3) de la Ley General de
Administración Pública, No. 6227, de 2 de mayo de 1978.” En otras palabras, no aplica para la materia de marcas, el inciso 4) del artículo 173
de la Ley General de la Administración Pública en cuanto al plazo de caducidad,
pues el legislador estableció norma especial, fijando en esta materia un
término de cuatro años a partir del registro de la marca como término de
prescripción. (vid. dictamen C-268-2018,
entre otros)
Así las cosas, el análisis de este punto, para este caso, debemos practicarlo
analizando el instituto de la prescripción, respecto de lo cual tenemos que,
según se desprende del expediente administrativo, la marca “NARCISO RODRÍGUEZ”
que se pretende anular, fue inscrita bajo el registro N° 268971 del 8 de
febrero del 2018, de tal manera que al dictarse el auto de apertura del
procedimiento, sea el 26 de julio del 2018, no había transcurrido el plazo de prescripción.
Como hemos indicado en anteriores oportunidades, la Sala Constitucional
ha señalado puntualmente que “La interrupción de
la prescripción de una potestad o competencia pública cuando ha sido
establecida a texto expreso, puede obedecer a actos que se agotan con su sola
producción o de efectos continuados o continuos. Una hipótesis de la
interrupción de efectos continuados lo constituye el establecimiento e inicio
de un procedimiento administrativo, por lo que debe entenderse que desde
el momento de ser entablado hasta que sea resuelto por acto administrativo
final firme se tiene por interrumpida la prescripción.” (sentencia
N° 2003-06320 de las 14:12 horas del 3 de julio de
2003)
A la luz de lo anterior, no se observa que en el caso concreto haya
operado el plazo de prescripción para el ejercicio de la potestad anulatoria en
vía administrativa, de tal suerte que la Administración está habilitada para
declarar la nulidad.
d) Sobre el Expediente Administrativo.
Como se indicó líneas atrás,
otro de los requisitos formales para acceder a rendir el dictamen solicitado a
esta Procuraduría General es la remisión de un expediente administrativo
debidamente ordenado y completo, lo cual constituye una garantía del debido
proceso.
Al respecto, conviene traer a
colación lo señalado en nuestro dictamen N° C-458-2007 de fecha 20 de diciembre de
2007, en los siguientes términos:
“…la Procuraduría ha insistido en la
importancia de que el expediente administrativo, que se remite con la solicitud
de nuestro dictamen, esté completo y ordenado. Tomando en cuenta la
posición exógena en la que se encuentra la Procuraduría en relación con la
miríada de Administraciones públicas, el expediente administrativo constituye
el medio probatorio por antonomasia para comprobar que la voluntad
administrativa ha discurrido debidamente por el cauce formal previsto en el
numeral 173 ya tantas veces mencionado.
Razón por la cual, si no se cuenta con el expediente íntegro o
debidamente certificado, resulta prácticamente imposible para éste órgano
asesor rendir informe alguno, pues no se podría acreditar las actuaciones de
las partes, la observancia de las formalidades de índole procedimental, la
constancia documental y demás formas escritas, así como su proceso de reflexión
y valoración de parte de los que han intervenido en el procedimiento
administrativo, particularmente de quienes lo instruyen o excitan, todo lo cual
sirve de base al acto final.”
En este caso, el expediente
remitido muestra un orden cronológico en la documentación agregada y se
encuentra debidamente conformado por todas las probanzas y actuaciones, de manera
ordenada, foliada y completa. Asimismo, han sido remitidos los respectivos
legajos de prueba, correspondientes a la solicitud de inscripción de marca por
parte de la señora xxx, y la oposición presentada dentro del trámite; así como
el correspondiente a la inscripción de la marca NARCISO RODRÍGUEZ, a nombre de
la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION,.
Así las cosas, ha de tenerse por debidamente satisfecho el cumplimiento
de este requisito formal dentro del ejercicio de la potestad extraordinaria de
anulación.
e) Tramitación del Procedimiento
Administrativo Ordinario.
Como es sabido, el
procedimiento administrativo está sujeto a principios constitucionales y legales
a efectos de garantizar el debido proceso, con la finalidad de tornarse en
garantía de los derechos que le asisten a quien está siendo investigado o puede
resultar afectado en su esfera de derechos por virtud de la decisión que debe
tomar la Administración.
Al respecto, la Ley General de
la Administración Pública establece como sus objetivos, los siguientes:
“Artículo 214.-1. El procedimiento administrativo servirá para asegurar
el mejor cumplimiento posible de los fines de la Administración; con respeto
para los derechos subjetivos e intereses legítimos del administrado, de acuerdo
con el ordenamiento jurídico. 2. Su objeto más importante es la verificación de
la verdad real de los hechos que sirven de motivo al acto final.”
De esta manera, el
procedimiento administrativo no es un fin en sí mismo, sino un medio que le
permite a la Administración arribar a la verdad real, en cumplimiento de los
parámetros que el ordenamiento jurídico ha fijado, y a su vez en respeto y
protección de los derechos del administrado.
De modo general, se puede
decir que existen ciertos elementos que constituyen los aspectos prácticos del
procedimiento administrativo, tales como la debida imputación, la correcta
notificación de las actuaciones, así como el otorgamiento de todos los
elementos integrantes del debido proceso, tales como el derecho a ser oído en
una comparecencia oral, el derecho a producir y aportar prueba, el derecho a
contar con patrocinio letrado, a tener libre acceso al expediente y a ejercer
los recursos previstos en el ordenamiento.
Respecto al tema de la
imputación e intimación como acto que ordena el inicio del procedimiento
administrativo, esta Procuraduría ha indicado que debe contener una mención
completa, aunque sea breve, de los motivos que justifican su apertura, en los
siguientes términos:
“(…) A este respecto, la Procuraduría de forma reiterada ha indicado que
dadas las graves consecuencias que el ejercicio de la potestad de revisión
oficiosa puede tener en la esfera de derechos de un particular, el órgano
decisor – en este caso el Concejo Municipal – al momento de nombrar y delegar
la instrucción del procedimiento en el órgano director, necesariamente, debe
precisar, en primer lugar, el acto declaratorio de derechos que se pretende
anular, en segundo término, el tipo de procedimiento que se va a seguir y el
fin perseguido y, finalmente, detallar, de la manera más precisa posible, los
vicios que se atribuyen a dicho acto administrativo, pues esa resolución es
la que delimita el objeto del procedimiento y la competencia del órgano
director.” (Dictamen C-185-2010 de 30 de agosto
de 2010) (El subrayado no corresponde al original).
En el presente caso,
encontramos una observancia satisfactoria de este requisito, con vista de la
resolución dictada por el órgano director, que ordenó la apertura del
procedimiento administrativo (resolución de las 14:52:24 horas del 26 de julio
del 2018, así como la dictada a las 14:15:46 del 4 de setiembre del 2018), de
tal suerte que se cumple a cabalidad con todos los requisitos exigidos por el
ordenamiento y que han sido desarrollados por la jurisprudencia administrativa
de este órgano asesor técnico jurídico. Se convierte así, en un procedimiento
iniciado por el órgano competente, practicándose una correcta intimación
sobre el carácter, objeto y fines del procedimiento administrativo.
Además, como elemento
fundamental del debido proceso y el derecho de defensa, puede verificarse el
cumplimiento del artículo 218 de la Ley General de la Administración Pública,
que garantiza el derecho a la realización de una comparecencia oral y privada
con la Administración, a efectos de que el interesado tenga derecho a ser oído
y además cuente con oportunidad para presentar sus argumentos y producir las
pruebas que considere pertinentes.
En este caso, dentro del
procedimiento, efectivamente se llevó a cabo la comparecencia oral y privada de
conformidad con la convocatoria realizada, la cual contó con la participación activa
de la señora MARIANELLA ARIAS CHACÓN, quien expuso ampliamente sus alegatos de
defensa respecto de la nulidad que pretende declararse.
Incluso, valga mencionar que
ante una primera convocatoria cuya notificación resultó fallida por cambio de
domicilio físico, el órgano director hizo el esfuerzo por dictar una nueva
convocatoria y notificarla al medio registrado ante la Administración, gracias
a lo cual la comparecencia pudo llevarse a cabo de manera efectiva y exitosa,
lo cual desde luego constituyó un esfuerzo para garantizar a cabalidad el
derecho de defensa y las formalidades legales del procedimiento ordinario
administrativo.
En cuanto a la oportunidad
para el administrado de preparar sus alegatos, lo que incluye necesariamente el
acceso a la información y a los antecedentes administrativos vinculados con el
tema, consta que en el propio acto de apertura se puso a disposición
irrestricta de la interesada el expediente administrativo y demás antecedentes
relacionados con el caso.
Igualmente, en cuanto al
derecho del administrado de hacerse representar y asesorar por abogados,
técnicos y otras personas calificadas, consta que en el mismo acto de
imputación se le comunicó la posibilidad de asesorarse con un profesional en
derecho, así como la oportunidad de aportar los argumentos y pruebas que
estimara pertinentes. Asimismo, se le
indicaron expresamente los recursos ordinarios que podían ser presentados
contra la resolución de apertura.
Por último, resulta importante
hacer notar que la Administración dejó constancia de haber practicado
correctamente la notificación de las actuaciones, lo cual constituye un
importante requisito de validez del procedimiento.
Así, del examen del expediente
remitido al efecto, se advierte que fueron cumplidos a cabalidad todos los
elementos que integran el debido proceso y las exigencias formales del
procedimiento administrativo, por lo que debe tenerse por satisfecho este
requisito para efectos de acceder a rendir el dictamen solicitado a esta
Procuraduría General.
IV. ANÁLISIS DE FONDO
Sobre la nulidad. Análisis de los
elementos del acto. Carácter evidente y manifiesto de la nulidad.
Una vez examinados
exhaustivamente los aspectos de forma, pasaremos de seguido a abordar el
análisis de fondo, que nos llevará a concluir sobre la procedencia de
dictaminar favorablemente para efectos de que se declare la nulidad en
cuestión.
Como ya fue explicado, la
nulidad que se observe –además de absoluta– debe resultar evidente y manifiesta
para que pueda ser declarada como tal en vía administrativa, sin recurrir al
pronunciamiento del juez contencioso.
Ahora bien, según nuestro
régimen de invalidez del acto administrativo, el mismo se encuentra viciado de
nulidad absoluta cuando falta uno o
varios elementos (doctrina del artículo 166 LGAP).
En este caso concreto, se pretende declarar la nulidad
absoluta, evidente y manifiesta del
registro número 268971, correspondiente a la inscripción de la marca “NARCISO
RODRÍGUEZ”, en clase 25, propiedad de NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.
Del expediente administrativo
que nos ha sido remitido por parte de ese Ministerio, se advierte que,
efectivamente, la inscripción de esa marca carece de los elementos que debe
tener ese acto administrativo para considerarse válido.
Recordemos que todo acto
administrativo debe tener un Motivo,
que se define como la situación de hecho o derecho que hace necesaria y
justifica la emisión del acto, motivo que debe revestir legalidad y
legitimidad. Ese requisito se echa de
menos en el presente caso, pues la situación de hecho y de derecho que podría
–y debía– dar lugar a la efectiva inscripción de la marca, resulta inexistente.
Lo anterior, por cuanto no se
encontraban presentes en el trámite los requisitos necesarios para resolver
favorablemente la solicitud de inscripción y conceder el respectivo registro
del signo comercial distintivo, dada la existencia de un impedimento legal, sea
la tramitación anterior de una solicitud de inscripción de una marca (con
similitud y relación entre la naturaleza de los productos protegidos), por
parte de un tercero.
En el caso concreto, quedó acreditado en el
procedimiento administrativo llevado a cabo, que la inscripción de la marca
“NARCISO RODRÍGUEZ”, registro 268971, a favor de la compañía NARCISO RODRÍGUEZ
CORPORATION (para proteger y distinguir, entre otros, ropa, accesorios y
calzado para hombres, mujeres y niños), fue realizada en contravención de lo
dispuesto en el artículo 4 inciso b) y el artículo 8 incisos a) y b) de la Ley
de Marcas y Otros Signos Distintivos, N° 7978 del 6 de enero de 2000, toda vez que se había solicitado previamente la inscripción de
una marca con similar denominación, sea “NARCISO” (Diseño), por parte de xxx,
bajo el número de expediente 2016-6091, solicitud que se encontraba pendiente
de resolver, y que, como se aprecia, se gestionó para proteger un producto de
similar naturaleza (prendas de vestir, calzado y artículos de sombrerería).
Sobre esta materia, y siendo citados por su
orden de importancia, tenemos que dichos artículos –en lo conducente– indican
lo siguiente:
Artículo 8°- Marcas
inadmisibles por derechos de terceros. Ningún signo podrá ser registrado
como marca cuando ello afecte algún derecho de terceros, en los siguientes
casos, entre otros:
a) Si el signo
es idéntico o similar a una marca, una indicación geográfica o una denominación
de origen, registrada o en trámite de
registro por parte de un tercero desde una fecha anterior, y distingue los
mismos productos o servicios u otros relacionados con estos, que puedan causar
confusión al público consumidor.
(Así reformado el inciso anterior por el artículo
1° aparte d) de la Ley N° 8632 del 28 de marzo de 2008)
b) Si el uso
del signo es susceptible de causar confusión, por ser idéntico o similar a una
marca, una indicación geográfica o una denominación de origen, registrada o en trámite de registro por parte de un
tercero desde una fecha anterior, y distingue los mismos productos o
servicios o productos o servicios diferentes, pero susceptibles de ser
asociados con los distinguidos por la marca, la indicación geográfica o la
denominación de origen anterior.
(Así reformado el inciso anterior por el artículo
1° aparte d) de la Ley N° 8632 del 28 de marzo de 2008)
(…)” (La negrita no forma parte del original)
“Artículo 4°- Prelación
para adquirir el derecho derivado del registro de la marca. La prelación en
el derecho a obtener el registro de una marca se regirá por las siguientes
normas:
(…)
b) Cuando una
marca no esté en uso en el comercio o se haya utilizado menos de tres meses, el
registro será concedido a la persona que presente primero la solicitud
correspondiente o invoque el derecho de prioridad de fecha más antigua, siempre
que se cumplan los requisitos establecidos.
Las cuestiones
que se susciten sobre la prelación en la presentación de dos o más solicitudes,
serán resueltas según la fecha y hora de presentación de cada una.
El empleo y
registro de marcas para comercializar productos o servicios es facultativo.”
Es a la luz de lo dispuesto en las normas
transcritas, que el Registro de la Propiedad Industrial advierte la posible
nulidad en cuestión, dados los hechos del caso.
En efecto, la nulidad en este caso es patente y grosera, pues se logra determinar con la simple
confrontación del acto con el ordenamiento jurídico, toda vez que las
solicitudes debieron acumularse (artículo
17 de la Ley de Marcas) antes de inscribirse la marca “NARCISO RODRÍGUEZ” a
favor de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION, dada la solicitud de
inscripción anterior gestionada por xxx.
En este sentido, debe
recordarse que el artículo 133.1 de la LGAP dispone que “El motivo deberá ser legítimo y existir tal y como ha sido tomado en
cuenta para dictar el acto.” Como se
advierte, evidentemente aquí el motivo se encuentra claramente ausente, toda
vez que no se tomó en cuenta al resolver la solicitud de la señora Marianella Arias Chacón, la existencia previa de otra
solicitud presentada con el mismo objeto.
Así las cosas, a nivel
fáctico, no existían las circunstancias de las cuales partió el Registro para
acceder a la gestión de la señora ARIAS CHACÓN, es decir, suponiendo que no
existía ninguna solicitud de inscripción anterior con el mismo objeto, de ahí
que se aprecia con meridiana claridad que no existió en la realidad el motivo
legítimo para el dictado del acto.
Además, se encuentra otra irregularidad,
referida al Contenido del acto, el
cual, a la luz de lo dispuesto en el artículo 132 de la LGAP, debe ser “lícito,
posible, claro y preciso y abarcar todas las cuestiones de hecho y
derecho surgidas del motivo” y “deberá ser, además, proporcionado al fin legal
y correspondiente al motivo.”
Como puede apreciarse, en este
caso el contenido del acto no resulta lícito, pues, tal como venimos
analizando, se hizo con infracción del ordenamiento jurídico (artículo 4 inciso b) y el artículo 8 incisos
a) y b) de la Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos), de ahí que no resulta posible, en tanto, en orden de
prelación, ya estaba presentada otra solicitud de inscripción de marca con
evidente identidad del signo, que no podía ser obviada dentro del trámite, como
irregularmente se hizo.
En este punto referente al
contenido del acto vale la pena acotar que, si bien es cierto la inscripción de
una marca en el Registro de la Propiedad Industrial del Registro Nacional, constituye
–como tal y en su generalidad– un acto perfectamente lícito –tanto así que es
precisamente la función de ese registro–, en un caso como el que aquí se ha
analizado, se encuentra viciado en tanto responde a un motivo irregular, que no
resultaba posible a la luz de las circunstancias que mediaban en el
procedimiento seguido, de ahí que ese contenido, en el caso concreto, deviene ilícito por contrariar normas básicas
y expresas que rigen el trámite de la inscripción.
Asimismo, del cúmulo de
elementos debidamente analizados, y a la luz de las consideraciones que fueron
vertidas líneas atrás en cuanto a las características que debe revestir la
nulidad absoluta para ser declarada en sede administrativa, a nuestro juicio
resulta clarísimo que el carácter absoluto de la nulidad que revisten las
actuaciones aquí analizadas no dejan margen de duda o discusión, pues de todas
las probanzas que recoge el expediente, se aprecia con absoluta facilidad la
ausencia de los elementos que comportan la validez del registro de la marca
comercial.
Es decir, el vicio encontrado
es palpable y ostensible con la sola
confrontación del acto administrativo con las normas legales, sin necesidad de
acudir a la interpretación o exégesis (En ese sentido, pueden verse, entre otros
muchos, nuestros dictámenes C-356-2003 de 13
de noviembre del 2003, C-089-2005 del 01 de marzo del 2005 y C-268-2018 del 24
de octubre del 2018).
Entonces, siendo que este tipo de nulidad es aquella que resulta “notoria,
obvia, que aparezca de manera clara, sin que exija su comprobación de un
proceso dialéctico, por saltar a simple vista" (dictamen
No. C-194-1991 de 3 de diciembre de 1991), es a nuestro modo de ver muy
evidente que en este caso esas características se encuentran presentes, pues,
como vimos, los elementos en que basamos la apreciación de nulidad están
sobradamente acreditados en el expediente, sin margen de duda o discusión, de ahí la procedencia y legitimidad de acceder
a la anulación en sede administrativa, como en efecto estamos dictaminando en
este pronunciamiento.
Por último, y tomando
en cuenta los alegatos que expuso la parte afectada en la comparecencia oral y
privada celebrada dentro del procedimiento administrativo, resulta importante
recalcar que la nulidad que afecta la inscripción realizada la determina puntualmente un vicio
insalvable de procedimiento. Ergo,
la nulidad que se pretende declarar no
prejuzga ni resuelve la discusión de fondo en cuanto al mejor derecho para el
uso de esa marca, aspecto sobre el cual la interesada planteó una serie de
argumentos.
Justamente por lo
anterior es que la solicitud de inscripción presentada por la señora ARIAS
CHACÓN necesariamente debió ser acumulada a la gestión de inscripción
previa que había presentado la señora xxx, momento en el cual debieron ser
discutidos y valorados esos alegatos de fondo y la prueba aportada al
expediente. Esto de conformidad con lo dispuesto en forma expresa y clara por
el artículo 17 de la Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos, el cual señala,
en lo que aquí nos interesa, lo siguiente:
“Artículo 17°- Oposición
con base en una marca no registrada. Una oposición sustentada en el
uso anterior de la marca se declarará improcedente, si el opositor no acredita
haber solicitado, ante el Registro de la Propiedad Industrial, registrar la
marca usada. El Registro acumulará
los expedientes relativos a la solicitud de registro objeto de la oposición y a
la solicitud de registro de la marca usada, a fin de resolverlos conjuntamente.
(…)”
Nótese que la norma prevé justamente la
situación que se produjo en este caso, en donde existe un expediente relativo a
una solicitud de registro de marca (Narciso/Diseño-expediente 2016-6091) dentro
del cual fue presentada una oposición con base en una marca no registrada
(Narciso Rodríguez), pero de la cual efectivamente se solicitó el registro de
esta marca que ya estaba en uso (expediente 2017-1498).
Así las cosas, tenemos que se incurrió en una
actividad procesal defectuosa, por no haberse acumulado los expedientes para
resolver correctamente, lo cual aparejó además una infracción al derecho de
prelación establecido en el artículo 4 de la Ley de Marcas, lo cual
necesariamente debe subsanarse (inteligencia del artículo 223 de la Ley
General de la Administración Pública).
En consecuencia, una
vez que el Registro de la Propiedad Industrial proceda a enderezar las
actuaciones, quedará abierta la vía para que los hechos, pruebas, argumentos y
demás razones que la interesada expone para defender el mejor derecho de su
representada sobre el uso de la marca sean valorados con el criterio técnico
de fondo por parte del órgano competente, a fin de resolver lo que en
derecho corresponda sobre la titularidad de la marca.
V.
CONCLUSION
En virtud de todas las razones
expuestas, esta Procuraduría General rinde su dictamen favorable a efectos de
que se proceda a declarar la nulidad absoluta, evidente y manifiesta del registro
N° 268971, correspondiente a la marca “NARCISO RODRÍGUEZ”, en clase 25
internacional, propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.
Asimismo,
se devuelven los expedientes administrativos remitidos a esta Procuraduría con
ocasión de la solicitud del dictamen.
De usted con toda
consideración, suscribe atentamente,
Andrea Calderón Gassmann
Procuradora
Adjunto: -exp. N° 06-2018 (44
folios)
-legajo de prueba I (42 folios)
-legajo de prueba II (215 folios)
C-059-2020
NULIDAD
ABSOLUTA, EVIDENTE Y MANIFIESTA. NATURALEZA. CARACTERÍSTICAS. EXIGENCIAS DE
PROCEDIMIENTO. INSCRIPCIÓN DE MARCA.
El Ministerio de Justicia solicitó que este órgano superior consultivo técnico-jurídico emita
el dictamen previsto en el artículo 173 de la Ley General de la Administración
Pública, a efectos de declarar la nulidad absoluta, evidente y manifiesta del
otorgamiento del registro número 268971, correspondiente a la inscripción de la
marca “NARCISO RODRÍGUEZ”, propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.
Mediante dictamen C-059-2020 de fecha 19 de febrero
del 2020, suscrito por Andrea
Calderón Gassmann, Procuradora, atendimos la gestión,
analizando todos los aspectos de forma relacionados con el procedimiento
administrativo llevado a cabo, así como los aspectos de fondo concernientes a
los motivos de nulidad encontrados en la inscripción de la marca, así como los
requerimientos derivados del artículo 173 de la Ley General de la Administración
Pública.
Una vez analizado detalladamente el expediente del
caso, y en virtud de todas las razones que se desarrollan en el dictamen, esta
Procuraduría General rindió su dictamen favorable a efectos de que se proceda a
declarar la nulidad absoluta, evidente y manifiesta del registro N° 268971,
correspondiente a la marca “NARCISO RODRÍGUEZ”, en clase 25 internacional,
propiedad de la firma NARCISO RODRÍGUEZ CORPORATION.