Dictamen : 088 - del 03/03/2019
03 de marzo de 2019
C-088-2019
Señor
Marciel Soler Rubio
Municipalidad de Montes de Oca
Alcalde
Estimado señor:
Con la aprobación del señor Procurador
General de la República doy respuesta a su oficio DL-OF-218-2018 de 1 de agosto
de 2018, recibida el 17 de agosto de 2018
En el oficio DL 218-2018 de 1 de
agosto de 2018, se nos consulta en relación con la normativa que establece la
obligación de los propietarios de construir y dar mantenimiento a las aceras en
frente de sus propiedades inmuebles.
Particularmente, se pregunta sobre lo que el consultante denominada como
obras conexas o complementarias de las aceras para garantizar la accesibilidad.
En específico, se nos consulta si ante la omisión de los propietarios de
cumplir con su deber de construir las aceras, las municipalidades pueden no
sólo edificar la acera, sino también realizar las obras conexas o
complementarias – necesarias para la accesibilidad - aun y cuando esto implique efectuar una
inversión en propiedades privadas. Asimismo, se consulta sobre cómo debe
procederse en aquel caso en que el propietario privado no autorice a los
funcionarios municipales para ingresar a su inmueble y por consiguiente, no
pueda realizarse la obra complementaria a la acera. De seguido, se consulta si
la edificación, por parte de la municipalidad, de las denominadas obras conexas
o complementarias puede cobrarse al propietario como parte del costo total de
la omisión del propietario de construir la acera. Finalmente, se consulta si es
procedente que la Municipalidad derribe elementos construidos por los
propietarios sobre la acera pero que sirven para ingresar a su propiedad.
Conforme con lo que prescribe el
artículo 4 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República, se
adjuntó el criterio de la Asesoría Legal Institucional, oficio DL-OF-138-2018
de 31 de julio de 2018 en el cual se concluye que es jurídicamente posible que
la municipalidad, en caso de que el propietario omita con su deber de construir
la correspondiente acera, realice dichas
edificaciones y además las obras complementarias que son necesarias para el
cumplimiento del derecho de las personas con discapacidad, adultas mayores y
niños, a la plena accesibilidad y derecho al desplazamiento por las
aceras.
Con el objeto de atender la consulta
planteada, se ha estimado oportuno abordar los siguientes puntos: a. En orden
al deber de las municipalidades de velar porque los propietarios construyan las
aceras para que sean accesibles a las personas con discapacidad, b. La
Ejecución Substitutiva de la obligación de los propietarios de construir las
aceras.
A.
EN ORDEN AL DEBER DE LAS MUNICIPALIDADES
DE VELAR PORQUE LOS PROPIETARIOS CONSTRUYAN LAS ACERAS PARA QUE SEA SEAN
ACCESIBLES A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.
Bajo el tenor del artículo 22
constitucional, es un deber del Estado garantizar el ejercicio de la libertad
de tránsito mediante la regulación de la circulación de peatones, animales y
vehículos por las vías públicas y por las vías privadas abiertas al uso y
aprovechamiento común. Corolario de lo anterior, el Estado tiene la obligación
de garantizar un libre tránsito vehicular y peatonal con el mínimo de peligro
para la vida. De otro lado, conforme lo previsto en el numeral 169
constitucional, las municipalidades tienen el deber de velar por la seguridad
de las vías públicas ubicadas en el respectivo cantón, lo cual comprende la
obligación de adoptar las medidas para asegurarse que las aceras del cantón
cumplan con los requisitos y reúnan las condiciones necesarias para que los
peatones transiten libremente y de forma segura. Esto abarca la obligación de
proteger el derecho al tránsito peatonal de las personas vulnerables, como
niños, adultos mayores, y personas con discapacidad, por su interés, se
transcribe el voto N.° 16591-2016 de las 9:05 del 11 de noviembre de 2016:
“SOBRE LA OBLIGACIÓN DE CONSTRUIR ACERAS EN LAS VÍAS NACIONALES Y
CANTONALES. RESPONSABILIDAD MUNICIPAL: La construcción de aceras se encuentra
regulado en diversas normas tales como el Código Municipal, la Ley de
Planificación Urbana, el Reglamento de Construcciones, el Reglamento para el
Control Nacional de Fraccionamientos y Urbanizaciones, la Ley de Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad, entre otros. La
jurisprudencia constitucional ha señalado la responsabilidad de los entes
municipales de velar por la seguridad de las vías públicas ubicadas en el
cantón, aunado a la obligación de velar que los caminos y las vías públicas se
adecuen a las normas urbanísticas. Así, en resolución 2009-001650 de las once
horas y cuarenta y uno minutos del seis de febrero del dos mil nueve, dijo:
Esta Sala ha elaborado una basta jurisprudencia, en la que se ha invocado que
es incuestionable la competencia del ente municipal para administrar los
intereses y servicios locales del Cantón, tal y como lo determina la misma
Constitución Política en su artículo 169, otorgándole para tal efecto autonomía
municipal (artículo 170 Ibíd.). Si bien es cierto el artículo 169 no define ni
da mayores elementos de juicio como para extraer en forma definitiva lo que
debe entenderse por intereses y servicios locales , ya la Sala en otras
oportunidades ha dicho que se trata de un concepto jurídico indeterminado como
lo son el de orden público o el de buenas costumbres por citar algunos que
también la Constitución utiliza; sin embargo, la Sala también ha admitido que
«la potestad atribuida a los gobiernos locales para planificar el desarrollo
urbano dentro de los límites de su territorio sí integra el concepto
constitucional de intereses y servicios locales a que hace referencia el
artículo 169 de la Constitución» (Sentencia 5757-94). Así las cosas, la
normativa constitucional encuentra desarrollo en la legislación vigente,
específicamente el artículo 1 de la Ley de Construcciones claramente determina
que son las Municipalidades de la República las encargadas de que las ciudades
y demás poblaciones reúnan las condiciones necesarias de seguridad, salubridad
y belleza en sus vías públicas y en los edificios y construcciones que en
terrenos de las mismas se levanten, sin perjuicio de las facultades que las
leyes conceden en estas materias a otros órganos administrativos. Asimismo, el
artículo 15 de la Ley de Planificación Urbana reconoce la competencia y
autoridad de los gobiernos municipales para planificar y controlar el
desarrollo urbano, dentro de los límites de su territorio jurisdiccional, y el
artículo 13 inciso g) del Código Municipal señala que son atribuciones del
Concejo dictar las medidas de ordenamiento urbano. VI.- Es claro entonces que
forma parte de la tutela de los intereses y servicios locales -en los términos
del artículo 169 constitucional- la obligación de la Municipalidad recurrida de
velar por la adecuación de los caminos y las vías públicas a las normas de
urbanismo, por lo que puede y debe promover todas las acciones y procedimientos
que el ordenamiento establece con ese propósito, más aún en este asunto en que
está de por medio la tutela de los derechos de las personas con discapacidad
quienes requieren no solo circular libremente por las zonas públicas, sino
también el poder hacerlo bajo condiciones de seguridad. Así las cosas, desde
todo punto de vista se justifica la adopción de medidas particulares a través
de aceras que cumplan con los requisitos establecidos y que se encuentren en
buenas condiciones así como también mediante la construcción de rampas de acceso
a esas aceras.
Como indican los recurrentes, la ausencia de aceras en ese sector, hace
que los peatones, en particular los grupos más vulnerables, como niños, adultos
mayores, y personas con discapacidad, deban transitar por la calle que además
está en malas condiciones- lo que hace que se vean sometidos a riesgo de
atropello. En ese sentido, al ser el tránsito una actividad necesaria de alto
riesgo, el Estado, tiene el deber de regular la circulación de peatones,
animales y vehículos por las vías públicas y por las privadas que estén
abiertas al uso y aprovechamiento común, de manera tal que se pueda garantizar
un tránsito terrestre, vehicular y peatonal con el mínimo de peligro para la
vida. A lo que se suma, el deber de las municipalidades de utilizar los
mecanismos que el propio ordenamiento jurídico les otorga, para hacer cumplir a
los propietarios o poseedores de bienes inmuebles su obligación de construir
las aceras frente a sus propiedades y darles mantenimiento, para así poder
asegurar a los peatones que no se vean expuestos a un inminente peligro al
tener que movilizarse por espacios en donde se ponga en riesgo su vida o su
salud. Más aún, como también se ha indicado en este asunto, en que está de por
medio la tutela de los derechos de grupos vulnerables, como niños, adultos
mayores, y personas con discapacidad, pues se alegó que por la problemática de
las aceras se pone en riesgo su integridad física, ya que requieren no sólo
circular libremente por las zonas públicas, sino también el poder hacerlo bajo
condiciones de seguridad. Así las cosas, desde todo punto de vista se justifica
la adopción de medidas particulares a través de aceras que cumplan los
requisitos establecidos y que se encuentren en buenas condiciones. Por esos
motivos, y con base en los antecedentes citados el amparo resulta procedente,
en cuanto a este extremo, ordenando a la Municipalidad accionada disponer lo
necesario, dentro del marco de sus competencias, para que se programen las
obras de construcción de las aceras y cordón de caño que señalan los
recurrentes. Asimismo, estima la Sala que se debe acoger el amparo, toda vez
que el propio Alcalde recurrido reconoce que la calle en disputa actualmente es
de lastre, no ha sido asfaltada, y aunque se le ha dado atención, el asfaltado
no estaba presupuestado, además, de que época de lluvias ha producido daños
inesperados, argumento que deviene insuficiente, desde la óptica de la tutela
de los derechos fundamentales de los amparados. Consecuentemente, a la fecha,
la problemática mencionada no ha sido resuelta en su totalidad, con el
agravante de que con la temporada de invierno se agrava la situación, ello,
pese a ser un tema de competencia eminentemente municipal. Por consiguiente,
corresponde acoger el amparo también en cuanto a este extremo, con las
consecuencias que se dirán en la parte dispositiva de esta sentencia. De igual
manera, se le recuerda al Alcalde recurrido lo dispuesto en el artículo 75 del
Código Municipal, que dota del instrumento para que la Municipalidad ejerza acciones
pertinentes para solventar esta omisión incluso apercibiendo a los propietarios
de los terrenos en cuestión.
De seguido, importa advertir
que del numeral 84 del Código Municipal – antiguo artículo 75 antes de la
promulgación de la Ley N° 9542 "Ley de Fortalecimiento de la Policía
Municipal" del 23 de abril del 2018-, se infiere que las municipalidades
tienen a obligación general de velar por la construcción y mantenimiento de
todas las aceras de su cantón pues dicha norma establece que es un deber del
respectivo ayuntamiento realizar las acciones necesarias para que los munícipes que tienen propiedades en su
cantón, cumplan con su deber de construir y dar mantenimiento a las aceras
frente a sus propiedades independientemente de si la vía pública correspondiente
es nacional o local. Por supuesto, debe acotarse que tratándose de las vías
públicas nacionales, las municipalidades tienen la obligación de coordinar con
el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (Ver dictámenes C-257-2004 de 1
de setiembre de 2004, C-243-2009 de 3 de setiembre de 2009, C-239-2016 de 8 de
noviembre de 2016 y C-241-2016 de 8 de noviembre de 2016)
Sin perjuicio, de lo anterior, el
numeral 2 de la Ley N.° 9329 de 15 de octubre de 2015 ha establecido que
corresponde a las Municipalidades, como parte de las atribuciones inherentes a
la atención de la red vial cantonal, ser las responsables de las competencias
necesarias para la planificación, el diseño, construcción, conservación,
demarcación, rehabilitación y reconstrucción de las aceras de la red vial
cantonal. Se transcribe la norma legal en comentario:
ARTÍCULO 2.- Delimitación de la competencia
La atención de la red vial cantonal, de forma plena y exclusiva, será
competencia de los gobiernos locales, a quienes les corresponderá planear,
programar, diseñar, administrar, financiar, ejecutar y controlar su
construcción, conservación, señalamiento, demarcación, rehabilitación,
reforzamiento, reconstrucción, concesión y operación, de conformidad con el
plan vial de conservación y desarrollo (quinquenal) de cada municipio.
La red vial cantonal está compuesta por todos los caminos y calles bajo
administración de los gobiernos locales, inventariados y georreferenciados como
rutas cantonales por estas, y que constan en los registros oficiales del
Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), así como por toda la
infraestructura complementaria, siempre que se encuentre en terrenos de dominio
público y cumpla los requisitos de ley.
Asimismo, se considerarán como parte de la red vial cantonal, las
aceras, ciclovías, pasos, rutas peatonales, áreas verdes y de ornato, que se
encuentran dentro del derecho de vía y demás elementos de infraestructura de
seguridad vial entrelazadas a las calles locales y caminos cantonales, el
señalamiento vertical y horizontal, los puentes y demás estructuras de drenaje
y retención y las obras geotécnicas o de otra naturaleza asociadas con los
caminos.
La conservación y el mejoramiento de las rutas cantonales queda limitada
a las vías que cumplan estrictamente con los requisitos para las rutas
cantonales establecidos en la reglamentación de la presente ley.
Las actividades indicadas en el párrafo primero de este artículo, salvo
la inversión en conservación y mejoramiento en rutas cantonales, que no cumplan
con el ancho mínimo del derecho de vía establecido en el artículo 4 de la Ley
N.° 5060, Ley General de Caminos Públicos, de 22 de agosto de 1972, podrán
ejecutarse tanto con recursos de la Ley N.° 8114, Ley de Simplificación y
Eficiencia Tributarias, de 4 de julio de 2001, y sus reformas, como de la
presente ley y demás normativa conexa.
La titularidad y las potestades concernientes a la administración de los
caminos vecinales, las calles locales y los caminos no clasificados,
corresponderá a los gobiernos locales
territorialmente competentes en la zona geográfica donde se encuentren
ubicadas cada una de esas vías públicas, siempre bajo los lineamientos técnicos
generales que promulgue el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT)
como ente rector y fiscalizador en la materia.
Además, las municipalidades podrán invertir recursos económicos
transferidos en virtud de la Ley N.° 8114, Ley de Simplificación y Eficiencia
Tributarias, de 4 de julio de 2001, impuesto único a los combustibles, en la
adquisición y arrendamiento de bienes muebles e inmuebles que sean necesarios
para cumplir con los objetivos de esta ley.
Cabe acotar que, de conformidad con
la definición legal prevista en el artículo 2.2 de la Ley de Tránsito por Vías
Públicas Terrestres y Seguridad Vial, N.° 9078 de 4 de octubre de 2012, las
aceras son vías destinadas al tránsito de los peatones. Las aceras son bienes
de dominio público. Estas vías no deben
ser utilizadas para la circulación de vehículos automotores ni tampoco
bicicletas (Artículos 108.h y 119.h de la Ley N.° 9078). Asimismo, se ha
prohibido estacionar vehículos en las aceras de tal forma que se impida el libre tránsito, afecte la
visibilidad o ponga en peligro la seguridad de los demás (artículo 110.b de la
Ley N.° 9078).
Luego, es claro que las aceras son
elementos fundamentales de la denominada infraestructura peatonal y que
corresponde a las municipalidades garantizar que las aceras de la red vial
cantonal sean construidas, conservadas y renovadas de tal forma que sean útiles
para el tránsito seguro y libre de las personas. (Sobre el concepto de infraesructura
peatonal ver: https://www.mopt.go.cr/wps/wcm/connect/343df3fd-3c18-4a61-9cb9-fed31488b0be/Vanessa+Vega.pdf?MOD=AJPERES)
A continuación, se impone señalar
que, de acuerdo con el principio de accesibilidad – previsto en el artículo 2
de la Ley N.° 7600 de 2 de mayo de 1996
y que obliga a las instituciones públicas, en cuenta las
municipalidades, a asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso, en
igualdad de condiciones con los demás, al entorno físico – y teniendo por norte
el artículo 33 constitucional, es claro que como parte esencial de sus
competencias en materia de construcción y conservación de las aceras, las
Municipalidades tienen el deber de velar por la adecuación de las aceras de su
cantón para que se ajusten a las especificaciones técnicas reglamentarias que
el ordenamiento establezca y que tengan por finalidad procurar que las personas con discapacidad puedan circular
libremente por las aceras en condiciones de seguridad. Se transcribe, en lo
conducente, la sentencia N.° 1650-2009 de las 11:41 horas del 6 de febrero de
2009:
VI.- Es claro entonces que forma parte de la tutela de los intereses y
servicios locales -en los términos del artículo 169 constitucional- la
obligación de la Municipalidad recurrida de velar por la adecuación de los
caminos y las vías públicas a las normas de urbanismo, por lo que puede y debe
promover todas las acciones y procedimientos que el ordenamiento establece con
ese propósito, más aún en este asunto en que está de por medio la tutela de los
derechos de las personas con discapacidad quienes requieren no solo circular
libremente por las zonas públicas, sino también el poder hacerlo bajo
condiciones de seguridad. Así las cosas, desde todo punto de vista se justifica
la adopción de medidas particulares a
través de aceras que cumplan con los requisitos establecidos y que se
encuentren en buenas condiciones así como también mediante la construcción de
rampas de acceso a esas aceras; punto que -a toda luz- encuentra fundamento en
el derecho consagrado en el artículo 51 de la Constitución Política como en los
Instrumentos Internacionales en materia de Derechos Humanos vigentes en la
República VII.- Así las cosas, resulta evidente que se ha dado negligencia de
parte de las autoridades de la Municipalidad
pues, como se desprende de lo dicho, no puede dejarse de lado que el
Estado adquiere la obligación de regular las áreas de la vida social de las
cuales puedan surgir peligros para la existencia física de los habitantes de su
territorio, ya sea a través de la ley, de reglamentos, de acuerdos o de otras
medidas relacionadas con la organización y los procedimientos administrativos,
y del derecho subjetivo de las personas a que así se proceda, en forma
diligente. En consecuencia, la posibilidad de exigir, judicialmente, a través
del recurso de amparo, un tipo específico de actividad prestacional por parte
del Estado en cumplimiento de su deber de protección a la vida e integridad
física de sus habitantes, es restringida a la clara verificación de un peligro
inminente contra esos derechos de las personas, como se da en este caso, de lo
que se desprende que la injerencia de la jurisdicción constitucional solamente
es viable ante la inercia comprobada del Estado, a través de sus órganos
competentes, en atender las demandas que en ejercicio de sus derechos realicen
los habitantes del país, como sucede en el caso concreto (ver en ese sentido
sentencia número 2005-01713 de las catorce horas cincuenta y tres minutos del
veintitrés de febrero del dos mil cinco). Por tales razones, resulta evidente
que sí se ha dado una negligencia del Estado
ordenándose al Alcalde Municipal
que adopte las medidas que sean necesarias para que la comunidad cuente con aceras y rampas de acceso a las
mismas que le garanticen a la población con discapacidad, su derecho al libre
tránsito así como que el ejercicio de este derecho se realice de la mejor
manera posible el ingreso a los
edificios, las condiciones en que se encuentren las aceras y la existencia
misma de aceras, entre otras cosas de la vida cotidiana, deben garantizar a
toda la población con discapacidad, el libre acceso y por ello el Estado no
solo debe pensar en rampas de acceso o ascensores o aceras libres sino también
debe tomarse en cuenta que la libre circulación y el acceso a los edificios,
calles, servicios públicos, entre otros, debe garantizarse a toda la población
con discapacidad. Desde cualquier punto de vista, admitir lo contrario se traduce
en una violación a la igualdad de oportunidades que tienen éstas personas como
parte de la sociedad. Situaciones así no hacen más que negarle a esta población
la posibilidad de insertarse en la sociedad de manera natural y realizar sus
actividades de forma adecuada(..) (Sentencia Nº 2004-04648 de las doce horas
veintiséis minutos del treinta de abril del dos mil cuatro).
En este sentido, se impone subrayar
que el artículo 41 de la Ley N.° 7600 de 2 de mayo de 1996, Ley de Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad, prescribió, en su primer
párrafo, que las construcciones nuevas, ampliaciones y remodelaciones de
edificios, parques, aceras, jardines, plazas, vías y servicios sanitarios,
deban ajustarse, a partir de la entrada en vigencia de dicha Ley, a las
especificaciones técnicas necesarias para garantizar su accesibilidad a las
personas con discapacidad.
Artículo 41- Especificaciones técnicas reglamentarias. Las construcciones
nuevas, ampliaciones o remodelaciones de edificios, parques, aceras, jardines,
plazas, vías, servicios sanitarios u otros espacios de propiedad pública
deberán efectuarse conforme a las especificaciones técnicas reglamentarias de
los organismos públicos y privados encargados de la materia.
Las edificaciones privadas que impliquen concurrencia y brinden atención
al público deberán contar con las mismas características establecidas en el
párrafo anterior.
Las mismas obligaciones mencionadas regirán para los proyectos de
vivienda, de cualquier carácter, financiados total o parcialmente con fondos
públicos. En este tipo de proyectos, las viviendas asignadas a personas con
discapacidad o a familias de personas en las que uno de sus miembros sea una
persona con discapacidad deberán estar ubicadas en un sitio que garantice su
fácil acceso.
El diseño de las construcciones señaladas en el párrafo primero de este
artículo deberá contener un enfoque inclusivo y tener en consideración las
necesidades especiales que tienen diferentes tipos de personas para que no sean
excluidas por su discapacidad.
Ergo, es notorio que es un deber de
los propietarios de inmuebles construir las aceras frente a sus fundos de forma
tal que cumplan con las especificaciones técnicas de accesibilidad. La
Municipalidad, de otra parte, le corresponde ejercer su poder de policía para
que los propietarios en su cantón cumplan, efectivamente, con tal obligación
pues en última instancia es un deber del gobierno local garantizar que las
personas con discapacidad puedan transitar libre y de forma segura por las
aceras de su cantón.
Empero, la jurisprudencia
constitucional ha aclarado que el primer párrafo del artículo 41 de la Ley N.°
7600 es aplicable sólo a las
construcciones nuevas, ampliaciones o remodelaciones de edificios donde se debe
aplicar lo estipulado en esta ley, ya que si se le diera efecto retroactivo a
aquella Ley se estaría afectando situaciones jurídicas consolidadas de los
dueños o de quienes ejercen un derecho real sobre las edificaciones que se construyeron con anterioridad a la vigencia de la Ley N°
7600, al exigírseles un requisito nuevo, no previsto al momento de que
obtuvieron los respectivos permisos y
autorizaciones para las respectivas construcciones, lo que, evidentemente,
vulneraría el numeral 34 de la Constitución. Por su claridad se transcribe el
voto N.° 3545-2013 de las 9:05 del 15 de marzo de 2015:
En este sentido, como ya lo ha
reconocido ampliamente este Tribunal, es menester manifestar que en dicho
cuerpo normativa se establece de forma clara que son las construcciones nuevas,
ampliaciones o remodelaciones de edificios donde se debe aplicar lo estipulado
en esta ley, ya que si se le diera efecto retroactivo a la Ley N° 7600 se
estaría afectando situaciones jurídicas consolidadas de los dueños o de quienes
ejercen un derecho real sobre las edificaciones que se
construyeron con anterioridad a la vigencia de la Ley N° 7600, al
exigírseles un requisito nuevo, no previsto al momento de que obtuvieron
los respectivos permisos y autorizaciones para las respectivas construcciones,
lo que, evidentemente, vulneraría el numeral 34 de la Constitución Política.
Por lo que, de aceptarse la tesis del efecto retroactivo de la Ley N° 7600 -postura
que como hemos dicho lesiona el numeral 34 de la Carta Fundamental-, estaríamos
ante un caso típico de responsabilidad administrativa del Estado
legislador por actividad ilícita, lo que conllevaría, en la práctica, el
derecho de los dueños y quienes ejercen un derecho real sobre las edificaciones
anteriores a la vigencia de la Ley N° 7600 -privados y entes descentralizados-,
a la indemnización respectiva de parte del Estado, finalidad, notoriamente, no
buscada por el legislador, de ahí que se haya decantado por exigir el
requisito de la accesibilidad sólo para las construcciones nuevas y para
las ampliaciones o remodelaciones de edificios.
Sin perjuicio de lo anterior, el
segundo párrafo del mismo artículo 41 establece, sin embargo, que las edificaciones
privadas que impliquen concurrencia y brinden atención al público tienen el
deber de realizar las modificaciones que sean necesarias para ser accesibles a
las personas con discapacidad. Con tal propósito deben cumplir las normas
técnicas pertinentes. Esta norma es analógicamente aplicada a las edificaciones
de carácter público.
En este orden de ideas, el
transitorio II de la Ley N.° 7600 de 2 de mayo de 1996, otorgó un plazo de 10
años para que el espacio físico ya construido para el momento de entrada en
vigencia de la Ley – sea el 29 de mayo de 1996 – fuese modificado para hacerlo
accesible a las personas con discapacidad. Esta obligación abarca todo el
espacio físico construido, sea de propiedad pública o privada, que implique la
concurrencia del público o su atención.
TRANSITORIO II.- El espacio físico construido, sea de propiedad pública
o privada, que implique concurrencia o atención al público, deberá ser
modificado en un plazo no mayor a diez años a partir de la vigencia de esta
ley. Estas modificaciones quedarán estipuladas en el contrato de arrendamiento
y correrán a cargo del propietario, o del arrendatario cuando se trate de
oficinas públicas o establecimientos comerciales.
Al respecto, es oportuno reiterar lo
dicho en el dictamen OJ-127-2005 de 24 de agosto de 2005 en el sentido de que
la finalidad del transitorio II ha sido que en el plazo otorgado por la Ley,
los propietarios de espacios destinados al público, hicieran las modificaciones
necesarias para lograr un trato igualitario a favor de las personas con
discapacidad, de tal forma que ellas pudiesen tener acceso en igualdad de
condiciones. Se transcribe en lo conducente el dictamen C-127-2005:
En ese sentido, el Tribunal Constitucional es claro en señalar que lo
que se procura con el establecimiento de estos plazos (siete años, diez años)
para realizar las respectivas modificaciones se hizo en aras de lograr un trato
igualitario hacia las personas discapacitadas, con el fin de que éstas puedan
tener acceso en igualdad de condiciones, en el momento en que lo requieran y lo
estimen conveniente, tanto al servicio de transporte, como a los espacios
físicos, tal y como lo hacen quienes no tienen ninguna discapacidad; lo que
redunda -como se dijo líneas atrás- en facilidades de acceso a otros servicios
como el de información, salud, educación, entre otros.
Es decir que el transitorio II de la
Ley 7600 implica el deber de las municipalidades de hacer cumplir a los propietarios
o poseedores de bienes inmuebles abiertos al público, su obligación de
construir las aceras frente a sus propiedades de tal forma que fuesen
edificadas con los dispositivos y obras complementarias para hacerlas
accesibles a las personas con discapacidad. Se transcribe, en lo conducente, el
voto de la Sala Constitucional N.° 9628-2011 de las 11:36 horas del 22 de julio
de 2011:
“El transitorio II de la Ley n.° 7600 previó que todo
espacio físico construido, sea de propiedad pública o privada, que implique
concurrencia o atención al público, debía ser modificado en un plazo no mayor a
diez años a partir de la vigencia de esa Ley. Ergo, con fundamento en lo
anterior, cuando se trata de instalaciones abiertas al público o de uso
público, se debe garantizar la accesibilidad a las personas discapacitadas,
independientemente de la fecha en que haya sido construida la edificación;
supuesto que se da en este asunto, por lo que se debe declarar con lugar el
recurso de amparo. Por tanto: Se declara CON LUGAR el recurso. Se ordena a
Carlos Manuel Valverde Retana, en su condición de apoderado generalísimo de
Arcos Dorados Costa Rica ADCR, S.A., o a quien ocupe esa posición, que en el
plazo que le otorgue el Ministerio de Salud para esos efectos, adopte las medidas
necesarias para garantizar el acceso a las personas con discapacidad al segundo
nivel del local del restaurante McDonald s de San Francisco de Heredia. Se le
advierte que de no acatar la orden dicha, incurrirá en el delito de
desobediencia y, que de conformidad con el artículo 71 de la Ley de esta
jurisdicción, se le impondrá prisión de tres meses a dos años, o de veinte a
sesenta días multa, a quien recibiere una orden que deba cumplir o hacer
cumplir, dictada en un recurso de amparo y no la cumpliere o no la hiciere
cumplir, siempre que el delito no esté más gravemente penado. Se condena a
Arcos Dorados Costa Rica ADCR, S.A. al pago de las costas, daños y perjuicios
causados con los hechos que sirven de base a esta declaratoria, los que se
liquidarán en ejecución de sentencia de lo contencioso administrativo.
Notifíquese la presente resolución a Carlos Manuel Valverde Retana, o a quien
se desempeñe como apoderado generalísimo de Arcos Dorados Costa Rica ADCR,
S.A., en forma personal”
B. LA EJECUCIÓN SUBSTITUTIVA DE LA OBLIGACIÓN DE LOS
PROPIETARIOS DE CONSTRUIR LAS ACERAS.
Debe insistirse, el artículo 84.d
del Código Municipal ha establecido que es una obligación de los propietarios
de bienes inmuebles, construir las aceras frente a sus propiedades y darles
mantenimiento. Esta obligación también vincula a los poseedores de bienes
inmuebles.
Asimismo, el artículo 84 en
comentario dispone que en caso de que los propietarios no cumplan con su
obligación de construir y dar mantenimiento a las aceras, las municipalidades,
previo apercibimiento, pueden suplir la omisión de esos deberes, realizando de
forma directa las obras correspondientes. Así prevenido el propietario sobre el
cumplimiento de la obligación desatendida, y en caso de que se incumpla lo
ordenado, el Municipio puede realizar la obra requerida, cobrando al
propietario o poseedor del inmueble el costo efectivo de la obra –según los
precios que conforme a ese artículo se fijen-, que debe ser cancelado en el
plazo máximo de ocho días hábiles, pues de lo contrario, deberá cancelar por
concepto de multa un cincuenta por ciento del valor de la obra, sin perjuicio
del cobro de los intereses moratorios. Cabe apuntar que de manera excepcional,
la Municipalidad puede asumir, por cuenta propia, la construcción o el
mantenimiento de las aceras cuando se demuestre, mediante un estudio
socioeconómico, que los propietarios o poseedores por cualquier título carecen
de recursos económicos suficientes para emprender la obra. Al respecto, cabe
citar el dictamen C-01-2019 de 8 de enero de 2019:
Con base en lo dispuesto en el artículo 84 citado, los
propietarios y poseedores son los obligados directos a construir y dar
mantenimiento a las aceras frente a sus inmuebles.
Pero, en caso de que éstos incumplan ese deber, el
mismo artículo establece dos supuestos excepcionales en los que la
Municipalidad puede construir y dar mantenimiento a las aceras.
La norma establece expresamente que cuando los
munícipes incumplan las obligaciones impuestas o cuando la inexistencia o mal
estado de las aceras pongan en peligro la seguridad e integridad o se limite la
accesibilidad de los peatones, la Municipalidad puede suplir la omisión de esos
deberes, realizando de forma directa las obras o prestando los servicios
correspondientes. Para ello, dispone que se debe prevenir al munícipe el
cumplimiento de la obligación desatendida, y en caso de que se incumpla lo
ordenado, el Municipio puede realizar la obra requerida, cobrando al
propietario o poseedor del inmueble el costo efectivo del servicio o la obra
–según los precios que conforme a ese artículo se fijen-, que debe ser
cancelado en el plazo máximo de ocho días hábiles, pues de lo contrario, deberá
cancelar por concepto de multa un cincuenta por ciento del valor de la obra o el
servicio, sin perjuicio del cobro de los intereses moratorios.
Además, debe tenerse en cuenta que el artículo 85
establece que cuando se incumpla la obligación de construir y dar mantenimiento
a las aceras, la Municipalidad cobrará trimestralmente con carácter de multa
quinientos colones por metro cuadrado del frente total de la propiedad.
Y, como segundo supuesto, la norma prevé que, de manera
excepcional, la Municipalidad asuma, por cuenta propia, la construcción o el
mantenimiento de las aceras cuando se demuestre, mediante un estudio
socioeconómico, que los propietarios o poseedores por cualquier título carecen
de recursos económicos suficientes para emprender la obra.
Por lo tanto, según lo expuesto, el Gobierno Local
debe exigir el cumplimiento de la obligación de construir y dar mantenimiento a
las aceras, cobrar las multas correspondientes ante la omisión de esa
obligación, construir las obras necesarias en caso de incumplimiento cobrando
el costo al poseedor o propietario omiso en los términos expuestos, y valorar
la aplicación del supuesto excepcional de asumir la construcción o
mantenimiento de las aceras cuando se demuestre que los obligados no cuentan
con los recursos necesarios para ello.
Conforme el primer párrafo artículo
41 de la Ley N.° 7600 en el supuesto de construcciones nuevas, ampliaciones o
remodelaciones, los propietarios están obligados a realizar los cambios necesarios
en las aceras de forma tal que cumplan con las especificaciones técnicas de
accesibilidad. Esta obligación también es exigible en el supuesto de que se
prevenga al propietario a realizar reparaciones en la acera por defectos y
daños graves que supusieran un obstáculo para el libre tránsito y un peligro
para la seguridad de los transeúntes.
De seguido, y conforme el segundo
párrafo del artículo 41 de la Ley N.° 7600, los propietarios, sean públicos o
privados, de establecimientos destinados a la concurrencia o atención al
público, pueden ser compelidos, en cualquier momento pero mediante
apercibimiento tal y como prescribe el artículo 85 ter del Código Municipal, a
realizar las obras de renovación que sean necesarias para que las aceras frente
a sus propiedades cumplan con las especificaciones técnicas de accesibilidad.
En aplicación de lo dispuesto en el
artículo 84 del Código Municipal, en caso de que el propietario apercibido
omita realizar las obras necesarias, conforme las especificaciones técnicas de
accesibilidad, para garantizar el tránsito libre y seguro de las personas con
discapacidad, la Municipalidad podrá, entonces, realizar las obras requeridas,
cobrando al propietario o poseedor del inmueble el costo efectivo del servicio
o la obra. Esto sin perjuicio de lo dispuesto, en primer lugar, en el artículo
85 también del Código Municipal el cual habilita a las corporaciones locales
para aplicar multas coercitivas para los infractores; y también sin demérito de
lo previsto en el artículo 67 de la Ley N.° 7600 – adicionado por la Ley N.°
9207 de 25 de febrero de 2014 – el cual dispone que en caso de que las
construcciones incumplan las reglas de accesibilidad general, los encargados de
dicha construcción pueden ser obligados, a solicitud del perjudicado, a
realizar dichas obras a costa de ellos. Asimismo, el artículo 67 prescribe que
a modo de sanción coercitiva, no se tramitarán permisos de construcción y se
suspenderán los ya otorgados hasta que se realicen las remodelaciones
necesarias. Se transcribe el numeral 67 de la Ley N.° 7600:
Artículo 67.- Sanción por desacato de las normas de accesibilidad.
Los encargados de construcciones que incumplan las reglas de
accesibilidad general establecidas en esta ley o su reglamento podrán ser
obligados, a solicitud del perjudicado, a realizar a costa de ellos las obras
para garantizar ese derecho. No se tramitarán permisos de construcción y se
suspenderán los ya otorgados hasta que se realicen las remodelaciones.
Ahora bien, los artículos 125, 126 y
127 del reglamento ejecutivo a la Ley N.° 7600, Decreto N.° 26831 de 23 de
marzo de 1998, han previsto las obras que deben hacerse en las aceras para que
sean accesibles a las personas con discapacidad. Se transcribe la norma de
cita:
Artículo 125.- Características de las aceras. Las aceras deberán tener
un ancho mínimo de 1.20 mts., un acabado antiderrapante y sin presentar escalones; en caso de
desnivel éste será salvado con rampa.
Los cortes transversales o rampas que se hagan a lo largo de la línea de
propiedad, no será de un tamaño mayor a 1,20 mts.,
deberán cumplir con los requisitos de gradiente, superficie y libre paso de
aguas. Podrán hacerse en estos casos sin
necesidad de visto bueno municipal.
En caso de ser mayores los cortes o menor la distancia de separación
según dicho, su distancia máxima sobre la línea de construcción será la que
exista de área de entrada o de estacionamiento.
Estas áreas deberán cumplir con los requisitos que indique el reglamento
al respecto y deberá contarse en este caso con el visto bueno de la
municipalidad del lugar para su ejecución.
Las aceras deberán tener una altura (gradiente) de entre 15 y 25 cms. medida desde el cordón del caño. En caso de que la altura de la línea de
propiedad sea menor a la señalada, se salvará por gradiente que deberá cumplir
con lo establecido a continuación.
La gradiente en sentido transversal, tendrá como máximo el 3%.
Artículo 126.- Rampas en las aceras.
En las aceras, en todas las esquinas deberá haber una rampa con
gradiente máxima de 10% para salvar el desnivel existente entre la acera y la
calle. Esta rampa deberá tener un ancho
mínimo de 1.20 mts. y construidas en forma antiderrapante.
Artículo 127.- Señales y salientes. Toda señal u objeto saliente
colocado en calles, aceras o espacios públicos deberá estar a una altura mínima
de 2.20 mts.
Luego, es claro, que a efecto de
garantizar la accesibilidad de los peatones con discapacidad, los propietarios
de inmuebles están obligados, dentro de los términos legales ya explicados, a
realizar determinadas obras; verbigracia, rampas y modificaciones en el acabado
amén de la eliminación de escalones; en las aceras frente a sus fundos. No
obstante, también es evidente que, en principio, la realización de dichas obras
debe hacerse dentro del bien público, sea la acera, sin que se requiera la
utilización de parte alguna de las respectivas propiedades privadas de los
vecinos del cantón. Razón por la cual, en caso de ejecución sustitutiva, la
Municipalidad no requiere autorización del propietario.
Finalmente, se impone hacer hincapié
en que el artículo 84.g del Código Municipal ha establecido un deber de los
propietarios de inmuebles de abstenerse de obstaculizar el paso por las aceras
con gradas de acceso a viviendas, retenes, cadenas, rótulos, materiales de
construcción o artefactos de seguridad en entradas de garajes. Conforme el
mismo numeral 84, la Municipalidad está autorizada para remover o derribar el obstáculo
si hecha la respectiva prevención, el propietario se niega a cumplir su
obligación. El derribo o remoción del obstáculo debe ser cobrado al propietario
o poseedor del inmueble. El costo efectivo de la obra –según los precios que
conforme a ese artículo se fijen-, debe ser cancelado en el plazo máximo de
ocho días hábiles, pues de lo contrario, deberá cancelar por concepto de multa
un cincuenta por ciento del valor de la obra, sin perjuicio del cobro de los
intereses moratorios. Lo anterior, sin perjuicio de la multa coercitiva
prevista en el artículo 85.g del Código Municipal.
C.
CONCLUSION
Con fundamento en lo expuesto, se
concluye que:
- Conforme el numeral 84 del
Código Municipal en relación con el primer párrafo artículo 41 de la Ley N.° 7600,
en el supuesto de construcciones nuevas,
ampliaciones o remodelaciones, los propietarios están obligados a realizar los
cambios necesarios en las aceras de
forma tal que cumplan con las especificaciones técnicas de accesibilidad. Esta
obligación también es exigible en el supuesto de que se prevenga al propietario
a realizar reparaciones en la acera por defectos y daños graves que supusieran
un obstáculo para el libre tránsito y un peligro para la seguridad de los
transeúntes.
- Conforme el numeral 84 del
Código Municipal en relación con el segundo párrafo del artículo 41 de la Ley
N.° 7600 y de su transitorio II, los propietarios, sean públicos o
privados, de establecimientos destinados
a la concurrencia o atención al público,
pueden ser compelidos, en cualquier momento pero mediante apercibimiento tal y
como prescribe el artículo 85 ter del Código Municipal, a realizar las obras de renovación que sean
necesarias para que las aceras frente a sus propiedades cumplan con las especificaciones
técnicas de accesibilidad.
- Al tenor de lo dispuesto en el
artículo 84 del Código Municipal, en caso de que el propietario apercibido
omita realizar las obras necesarias, conforme las especificaciones técnicas de
accesibilidad, para garantizar el tránsito libre y seguro de las personas con
discapacidad, la Municipalidad podrá, en ejecución sustitutiva, realizar las
obras requeridas, cobrando al propietario o poseedor del inmueble el costo
efectivo del servicio o la obra. Esto sin perjuicio de lo dispuesto, en primer
lugar, en el artículo 85 también del Código Municipal el cual habilita a las
corporaciones locales para aplicar multas coercitivas para los infractores; y
también sin demérito de lo previsto en el artículo 67 de la Ley N.° 7600 – adicionado
por la Ley N.° 9207 de 25 de febrero de 2014 – el cual dispone que en caso de
que las construcciones incumplan las reglas de accesibilidad general, los
encargados de dicha construcción pueden ser obligados, a solicitud del
perjudicado, a realizar dichas obras a costa de ellos. El artículo 67 prescribe
que a modo de sanción coercitiva, no se tramitarán permisos de construcción y
se suspenderán los ya otorgados hasta que se realicen las remodelaciones
necesarias.
- En principio, la edificación
de las obras de accesibilidad para el tránsito peatonal debe hacerse dentro del
bien público, sea la acera, sin que se requiera la utilización de parte alguna
de las respectivas propiedades privadas de los vecinos del cantón. Razón por la
cual, en caso de ejecución sustitutiva, la Municipalidad no requiere
autorización del propietario.
- Que el artículo 84.g del
Código Municipal ha establecido un deber de los propietarios de inmuebles de
abstenerse de obstaculizar el paso por las aceras con gradas de acceso a viviendas,
retenes, cadenas, rótulos, materiales de construcción o artefactos de seguridad
en entradas de garajes. Conforme el mismo numeral 84, la Municipalidad está
autorizada para remover o derribar el obstáculo si hecha la respectiva
prevención, el propietario se niega a cumplir su obligación. El costo del
derribo o remoción del obstáculo debe ser cobrado al propietario o poseedor del
inmueble.
Atento
se suscribe
Jorge
Andrés Oviedo Álvarez
Procurador
Adjunto
C-088-2019
CONTRUCCIÓN Y MANTENIMIENTO DE
ACERAS. ACCESIBILIDAD. RAMPAS DE ACCESO. LEY 7600.
En el memorial
DL-OF-218-2018 de 1 de agosto de 2018, se nos consulta en relación con la
normativa que establece la obligación de los propietarios de construir y dar
mantenimiento a las aceras en frente de sus propiedades inmuebles. Particularmente, se pregunta sobre lo que el
consultante denominada como obras conexas o complementarias de las aceras para
garantizar la accesibilidad. En específico, se nos consulta si ante la omisión
de los propietarios de cumplir con su deber de construir las aceras, las
municipalidades pueden no sólo edificar la acera, sino también realizar las
obras conexas o complementarias – necesarias para la accesibilidad - aun y cuando esto implique efectuar una
inversión en propiedades privadas. Asimismo, se consulta sobre cómo debe
procederse en aquel caso en que el propietario privado no autorice a los
funcionarios municipales para ingresar a su inmueble y por consiguiente, no
pueda realizarse la obra complementaria a la acera. De seguido, se consulta si
la edificación, por parte de la municipalidad, de las denominadas obras conexas
o complementarias puede cobrarse al propietario como parte del costo total de
la omisión del propietario de construir la acera. Finalmente, se consulta si es
procedente que la Municipalidad derribe elementos construidos por los
propietarios sobre la acera pero que sirven para ingresar a su propiedad.
Por
medio del dictamen C-088-2019, Jorge Oviedo
Álvarez concluye:
- Conforme
el numeral 84 del Código Municipal en relación con el primer párrafo artículo
41 de la Ley N.° 7600, en el supuesto
de construcciones nuevas, ampliaciones o
remodelaciones, los propietarios están obligados a realizar los cambios
necesarios en las aceras de forma tal
que cumplan con las especificaciones técnicas de accesibilidad. Esta obligación
también es exigible en el supuesto de que se prevenga al propietario a realizar
reparaciones en la acera por defectos y daños graves que supusieran un
obstáculo para el libre tránsito y un peligro para la seguridad de los
transeúntes.
-
Conforme el numeral 84 del Código Municipal en
relación con el segundo párrafo del artículo 41 de la Ley N.° 7600 y de su
transitorio II, los propietarios, sean públicos o privados, de establecimientos destinados a la concurrencia o atención al público, pueden
ser compelidos, en cualquier momento pero mediante apercibimiento tal y como
prescribe el artículo 85 ter del Código Municipal, a realizar las obras de renovación que sean
necesarias para que las aceras frente a sus propiedades cumplan con las
especificaciones técnicas de accesibilidad.
-
Al tenor de lo dispuesto en el artículo 84 del
Código Municipal, en caso de que el propietario apercibido omita realizar las
obras necesarias, conforme las especificaciones técnicas de accesibilidad, para
garantizar el tránsito libre y seguro de las personas con discapacidad, la
Municipalidad podrá, en ejecución sustitutiva, realizar las obras requeridas,
cobrando al propietario o poseedor del inmueble el costo efectivo del servicio
o la obra. Esto sin perjuicio de lo dispuesto, en primer lugar, en el artículo
85 también del Código Municipal el cual habilita a las corporaciones locales
para aplicar multas coercitivas para los infractores; y también sin demérito de
lo previsto en el artículo 67 de la Ley N.° 7600 – adicionado por la Ley N.°
9207 de 25 de febrero de 2014 – el cual dispone que en caso de que las
construcciones incumplan las reglas de accesibilidad general, los encargados de
dicha construcción pueden ser obligados, a solicitud del perjudicado, a
realizar dichas obras a costa de ellos. El artículo 67 prescribe que a modo de
sanción coercitiva, no se tramitarán permisos de construcción y se suspenderán
los ya otorgados hasta que se realicen las remodelaciones necesarias.
-
En principio, la edificación de las obras de
accesibilidad para el tránsito peatonal debe hacerse dentro del bien público,
sea la acera, sin que se requiera la utilización de parte alguna de las
respectivas propiedades privadas de los vecinos del cantón. Razón por la cual,
en caso de ejecución sustitutiva, la Municipalidad no requiere autorización del
propietario.
-
Que el artículo 84.g del Código Municipal ha establecido
un deber de los propietarios de inmuebles de abstenerse de obstaculizar el paso
por las aceras con gradas de acceso a viviendas, retenes, cadenas, rótulos,
materiales de construcción o artefactos de seguridad en entradas de garajes.
Conforme el mismo numeral 84, la Municipalidad está autorizada para remover o
derribar el obstáculo si hecha la respectiva prevención, el propietario se
niega a cumplir su obligación. El costo del derribo o remoción del obstáculo
debe ser cobrado al propietario o poseedor del inmueble.