Dictamen : 096 - del 21/03/2014
21 de marzo de
2014
C-096-2014
Licenciada
Damaris
Espinoza Guzmán
Auditora
Municipalidad
de Pérez Zeledón
Estimada
señora:
Con la
aprobación de la señora Procuradora General de la República, nos referimos a su
oficio OFI-0061-11-AIM del 4 de marzo de 2011, por medio del cual solicita el criterio de este Órgano Asesor
sobre distintas interrogantes relacionadas con el personal municipal.
Concretamente, las consultas que se nos plantean son las siguientes: “I. ¿Las personas nombradas en cargos de
elección popular, sean Regidores (propietarios o suplentes), síndicos
(propietarios o suplentes) o el caso del Vicealcalde segundo, pueden ser
contratados de forma adicional por la misma corporación municipal para la cual
resultaron electos, en cargos de personal de confianza, al amparo de lo que
establece el artículo 118 del Código Municipal? II. ¿Podrían estas mismas
personas participar en los procesos ordinarios de contratación de personal para
ser nombrados funcionarios municipales dentro de la nómina permanente de la
institución, durante el período de vigencia de su cargo de elección popular?
III. ¿Pueden ocupar cargos dentro de la corporación municipal personas
pensionadas, percibiendo por ello un salario y continuar gozando también del beneficio
de su pensión, a la luz de lo que establece la Ley Contra la Corrupción y el
Enriquecimiento Ilícito?”.
En vista de que la
consulta se plantea con fundamento en el artículo 45 de la Ley General de
Control Interno, n.° 8292 de 27 de agosto del 2002, mediante el cual se
modificó el artículo 4° de nuestra Ley Orgánica (n.° 6815 de 27 de setiembre de
1982), su trámite no requiere el criterio de la asesoría legal del consultante,
al ser planteada directamente por la Auditora Interna de la Municipalidad de
Pérez Zeledón.
I.
EL TRIBUNAL
SUPREMO DE ELECCIONES TIENE UNA COMPETENCIA EXCLUSIVA Y PREVALENTE PARA
DICTAMINAR SOBRE INCOMPATIBILIDADES DE FUNCIONARIOS ELECTOS POPULARMENTE
Se nos consulta si las personas nombradas en cargos de elección popular, sean regidores
(propietarios o suplentes), síndicos (propietarios o suplentes) o el caso del
vicealcalde segundo, pueden ser contratados por la misma corporación municipal
para la cual resultaron electos, para que ocupen cargos de confianza, y si esas
mismas personas pueden participar en los procesos ordinarios de contratación de
personal para ser nombrados funcionarios municipales dentro de la nómina
permanente de la institución, durante el período de vigencia de su cargo de elección
popular.
Dichas consultas se relacionan con
incompatibilidades de funcionarios electos popularmente, materia que por
disposición constitucional y legal, le compete exclusivamente al Tribunal
Supremo de Elecciones. Ello supone un
problema de admisibilidad que nos impide verter pronunciamiento sobre los temas
consultados.
Al respecto, este Órgano Asesor, en su dictamen C-006-2003 del 16 de
enero de 2003, indicó lo
siguiente:
“… el tema de las incompatibilidades de funcionarios electos popularmente
también es materia electoral. Ergo, en
este ámbito, es el Tribunal Supremo de Elecciones quien tiene una competencia
exclusiva y prevalerte, sobre todo si se toma en consideración las posibles
consecuencias jurídicas en el eventual caso de que se comprobara ese hecho”.
Esa posición fue reiterada
recientemente en nuestro dictamen C-228-2013 del 22 de octubre de 2013, en los
siguientes términos:
“… ha sido tesis de este Órgano
Superior Consultivo que el artículo 25 del Código Municipal le ha otorgado al
Tribunal Supremo de Elecciones una competencia para determinar el alcance de
las incompatibilidades que afectan a los alcaldes y regidores como cargos de
elección popular. Esto en el tanto, se insiste, es claro que la determinación
de estas incompatibilidades puede causar, eventualmente un impedimento para que
la persona ejerza el cargo al que fue electa o incluso la cancelación de su
credencial”.
De
lo anterior se deduce que las consultas que se relacionen con
incompatibilidades de funcionarios electos popularmente, deben ser evacuadas
por el Tribunal Supremo de Elecciones, por lo que la Procuraduría General debe
abstenerse emitir dictámenes sobre esos temas.
Sin perjuicio de lo anterior y para efectos puramente informativos,
debemos indicar que ya el Tribunal Supremo de Elecciones se ha pronunciado
sobre la posibilidad de que los vicealcaldes y los regidores sean nombrados
como funcionarios de planta dentro del mismo municipio:
“B).- ¿Puede el alcalde
titular nombrar en forma interina y permanente a los alcaldes suplentes o
regidores suplentes, como empleados de planta de la corporación municipal?
De conformidad con lo
expuesto en la pregunta anterior y según se advierte en oficio de la
Presidencia de este Tribunal n. º 1256-2003 del 30 de abril del 2003 dirigido a
la Comisión Permanente de Gobierno y Administración de la Asamblea Legislativa:
“(...) Como ya se estableció en la resolución del Tribunal n. º
2061-E-2002 citada supra, la figura del alcalde suplente tiene, como su razón
de ser, la de suplir las ausencias temporales o permanentes de los alcaldes
titulares. Y la elección en el cargo, por su naturaleza, no permite que se le
nombre, a título de alcalde suplente, como funcionario permanente de la
Municipalidad, desempeñándose a tiempo completo y con salario fijo. (...)
Por ello, el Tribunal considera improcedente convertir la figura
del alcalde suplente en la de un funcionario a tiempo completo de la
municipalidad y por tanto, se contesta la consulta planteada indicando
que el Tribunal no avala las reformas propuestas en cuanto a la figura del
alcalde suplente.”. (El destacado no pertenece al original).
Sobre el tema, la
Contraloría General de la República citada por la Procuraduría General de la
República en el dictamen n. º C-178-2002 antes mencionado, establece:
“En esta misma línea se pronunció la Contraloría General de la
República, cuando en el oficio n.° DAJ-1866 del 2 de setiembre de 1998,
reiterado en el oficio n.° DAL-179 del 1° de febrero de 1999, expresó lo
siguiente:
"En lo referente a las funciones de los Alcaldes suplentes, serán
exactamente las mismas del alcalde municipal titular, en el entendido de que
las ejercerá en ausencia de este último, es decir, el alcalde suplente no es un
funcionario permanente de la Municipalidad, sino que será llamado a llenar las
vacantes temporales o definitivas del puesto del alcalde municipal, por lo que
ni siquiera tiene un sueldo regular, como si lo tiene el alcalde, si no que se
le pagarán los días o meses que sustituya al Alcalde propietario. Es decir, que
en ningún momento podrán estar ejerciendo funciones simultáneamente el alcalde
municipal y los suplentes, sino que uno de estos últimos entrará en funciones
ante la ausencia del titular".”.
En consecuencia, tanto por
la naturaleza de la elección de los puestos como por las funciones
especificadas para el alcalde suplente, el Tribunal encuentra improcedente que,
bajo ese título y en tal condición, tenga asignadas funciones administrativas
cuando no esté supliendo al titular.
Para el caso de los
regidores suplentes, este Tribunal considera inadmisible el que, se les nombre
como empleados de planta de la corporación municipal, máxime, si como se señaló
con anterioridad, por disposición expresa del artículo 31 del Código Municipal,
les está prohibido expresamente a los regidores ejercer otros cargos dentro de
la municipalidad. En lo que interesa la norma establece:
"ARTÍCULO 31. - Prohíbese al alcalde
municipal y a los regidores:
(...)
b) Ligarse a la municipalidad o depender de ella en razón de cargo
distinto, comisión, trabajo o contrato que cause obligación de pago o
retribución a su favor y, en general, percibir dinero o bienes del
patrimonio municipal, excepto salario o dietas según el caso, viáticos y gastos
de representación." (el resaltado no corresponde al
original).
En la primera respuesta de
las consultas a evacuar en esta resolución se concluyó que las prohibiciones
del artículo 31 del Código Municipal aplican a los regidores suplentes durante
todo el período de su nombramiento y no únicamente cuando sustituyan al regidor
titular; resulta por ello improcedente modificar su figura a empleados de
planta de la Municipalidad en razón de su cargo, pero también, por ese
imperativo legal citado, les está vedado un eventual nombramiento que no
necesariamente obedezca a sus credenciales de regidores suplentes.
Ahora bien, este Tribunal,
en la resolución n. º 2061-E-2002 anteriormente citada, al abordar una consulta
referida a si un empleado municipal puede ostentar simultáneamente el cargo de
alcalde suplente, tema similar al ahora consultado, estableció:
“Este Tribunal ha considerado en varias ocasiones que no puede limitarse
legítimamente la participación política de los ciudadanos, sea por su condición
de funcionarios públicos o no, más allá de lo que la ley expresamente
establece. En ese sentido, vale citar la resolución No.0964-E-2002 de las
quince horas y treinta minutos del seis de junio del 2002, que en lo que
interesa determinó que, “el Tribunal ha señalado que las restricciones o
limitaciones para el ejercicio de derechos fundamentales, como la participación
de los ciudadanos en actividades político-electorales, ineludiblemente deben
interpretarse en forma restrictiva, de suerte tal que las prohibiciones
contenidas en el artículo 88 del Código Electoral no pueden extenderse a otros
funcionarios que no sean los ahí indicados”.
En vista de que el artículo 88 del Código Electoral es omiso sobre la
participación política de los funcionarios municipales en actividades
político-partidistas y siguiendo la línea jurisprudencial establecida por este
Tribunal, que se inclina a favorecer la participación política como elemento
constitutivo y fortalecedor del sistema democrático, corresponde interpretar,
restrictivamente, aquellas normas limitativas que dificultan, por razones
subjetivas, las posibilidades de elegir y ser electo.
El artículo 16 del Código Municipal, impone las únicas dos limitantes
legales que se aplican a quienes aspiran a ser alcalde municipal, sea propietario
o suplente. Los dos supuestos referidos por dicha normativa se aplican a:
“a) Quienes estén inhabilitados por sentencia judicial firme para
ejercer cargos públicos.
b) Los funcionarios o empleados a los que, según el artículo 88 del
Código Electoral, se les prohíba participar en actividades
político-electorales, salvo emitir el voto. Estas incompatibilidades afectarán
a quienes, dentro de los seis meses anteriores a la fecha de las elecciones,
hayan desempeñado esos cargos”.
Al no existir disposición expresa que limite la elegibilidad de los
funcionarios municipales para la alcaldía, considera este tribunal que no
existe impedimento para que un funcionario municipal sea electo alcalde
suplente, puesto que ni siquiera desde el punto de vista funcional tiene
oposición, como sí ocurriría con el alcalde propietario, quien no podría
desempeñar ambas funciones por ser ambas de ejercicio permanente, e implicar
dicho supuesto una superposición horaria que a todas luces resulta impráctica y
por demás inaceptable, dada la importancia de la labor del alcalde propietario.
Visto lo anterior, vale citar a la Sala Constitucional en el voto No.
2128-94 de las catorce horas y cincuenta y un minutos del 3 de mayo de 1994,
que en lo atinente a la cuestión en estudio señaló que, “las excepciones a la
igualdad electoral solo deberían admitirse cuando la propia Constitución las
imponga y esto, interpretándolas restrictiva y razonablemente de acuerdo con
todo el Derecho de la Constitución”.
A la luz de las anteriores consideraciones, debe interpretarse que los
funcionarios municipales pueden ser electos como alcaldes suplentes, y, dado el
caso, como resulta lógico, desempeñar el cargo cuando la ausencia del alcalde
propietario así lo requiera, según lo ha establecido el Código Municipal. No obstante, este Tribunal deja constancia de que tal postulación
no puede afectar el desempeño de sus funciones como funcionario municipal,
siendo así, que su participación política debe realizarse al margen de la
jornada laboral y en el tanto en que no afecte la debida imparcialidad que debe
guardar en el desempeño de sus labores cualquier funcionario público” (lo subrayado no pertenece
al original).
Ante tal criterio, el
Tribunal acepta que un empleado municipal ostente el cargo de alcalde suplente,
en tanto no se presente un ejercicio simultáneo de los dos cargos y bajo el
entendido de que han de considerarse como situaciones funcionariales
independientes, es decir, que no puede tratarse de lo que en doctrina se conoce
como “uniones personales” (detentación de un cargo público como consecuencia,
de pleno derecho, de ostentar otro).
En concreto, el punto ya
fue resuelto por la jurisprudencia de este Tribunal mediante resolución n.º 367-E-2003 de las 11:30 horas del 28 de febrero del 2003
y en la cual se afirma:
“(...) en virtud de que la consulta en cuestión se orienta a aclarar un
punto aún más específico, cual es la posibilidad de que un alcalde suplente sea
nombrado y se desempeñe como funcionario administrativo o de confianza en la misma
municipalidad en que fue electo para servir en los casos de ausencia temporal o
definitiva del alcalde titular, este Tribunal estima que no median razones que
impidan dicho nombramiento, siempre y cuando este se realice en apego
irrestricto a las disposiciones legales que rigen la materia de contratación de
personal a nivel municipal.
En suma a lo anterior, debe quedar claro que el alcalde suplente
puede desempeñarse como funcionario municipal, sea este administrativo o de
confianza, siempre y cuando no sea llamado simultáneamente a suplir las
ausencias del alcalde propietario, pues no podría ejercer dos puestos distintos
dentro de la administración municipal. Siendo así, el asunto puede
resolverse en el caso de las suplencias temporales que el funcionario
municipal/alcalde suplente; podría ser llamado a desempeñar mediante permisos
temporales sin goce de salario –como funcionario− o bien por medio de
vacaciones que le permitan desempeñarse en la alcaldía sin tener que abandonar
ilegítimamente sus funciones como funcionario municipal.
Distinto sería el caso en que un funcionario municipal/alcalde suplente
fuera llamado a ejercer permanentemente la alcaldía ante la ausencia definitiva
del alcalde propietario, dado que en ese supuesto, no podría resolverse el
inconveniente de la doble función mediante permisos temporales o vacaciones y
en consecuencia, este debería renunciar a alguno de los dos cargos vistas las
razones de incompatibilidad que por eventuales conflictos de intereses se
suscitaría irremediablemente.” (el subrayado no pertenece
al original).
Nótese que este Tribunal lo
que encuentra improcedente es que un alcalde suplente tenga asignadas, en tal
condición, funciones administrativas cuando no esté supliendo al titular; sin embargo, en adición a
lo expuesto por la resolución n.º 367-E-2003, que habilita el que un alcalde
suplente pueda ser nombrado en un empleo municipal, importa: a) que dicho
nombramiento no esté motivado, condicionado o siquiera relacionado con el
título que se ostenta, es decir, con total abstracción del mismo, b) que las
labores asignadas no afecten e interfieran las funciones y obligaciones que la
ley le asigna, y c) bajo el entendido que cuando sea llamado a ejercer la
suplencia del alcalde titular, no podrá –mientras dure la sustitución– ejercer
las labores del empleo municipal que ocupe, debiendo en consecuencia obtener la
respectiva licencia sin goce de salario. Conviene advertir que no resulta
admisible que el empleado que se encuentre simplemente en vacaciones sea designado,
en ese periodo, como alcalde a.í., porque devengaría
irregularmente doble remuneración, aspecto en que se reconsidera lo
interpretado mediante sentencia n. º 367-E-2003. (…)”. (Tribunal Supremo de
Elecciones. Voto N° 235-E-2004 de las 15:50 horas del 27 de enero de 2004).
Es claro entonces que
según el Tribunal Supremo de Elecciones, el vicealcalde segundo no puede ser
contratado como tal, es decir, como vicealcalde, para realizar labores
permanentes de vicealcalde en la municipalidad; pero sí podría ser contratado
por la misma corporación municipal para la cual resultó electo para el
ejercicio de otro cargo permanente, con las limitaciones señaladas por el mismo
Tribunal, posibilidad que no tienen los regidores propietarios ni los suplentes
por disposición expresa de los artículos 28 y 31 del Código Municipal.
Si bien en el caso de los síndicos (propietarios o
suplentes), el Tribunal Supremo de Elecciones no se ha pronunciado en forma
específica, debemos dejar constancia de lo dispuesto en el artículo 58 del
Código Municipal, norma según la cual, “En lo conducente, serán aplicables a
los síndicos las disposiciones de este título respecto de requisitos,
impedimentos, prohibiciones, reposición, juramentación y toma de posesión del
cargo de los regidores.”
II.
INCOMPATIBILIDAD DEL
DESEMPEÑO DE UN CARGO PÚBLICO REMUNERADO CON EL PERCIBO DE PENSIONES PÚBLICAS
En relación con la tercera
interrogante planteada, acerca de si pueden ocupar cargos dentro de la
corporación municipal personas pensionadas, percibiendo por ello un salario y
continuar gozando también del beneficio de su pensión, debemos indicar que la
Sala Constitucional se pronunció inicialmente a favor de esa posibilidad. Así, al resolver una acción de
inconstitucionalidad contra los artículos 14 y 15 de la Ley General de
Pensiones (n.° 14 de 2 de diciembre de 1935) indicó lo siguiente:
“V.- DERECHO DE LA
CONSTITUCIÓN QUEBRANTADO CON LAS NORMAS IMPUGNADAS. El artículo 14 de la
Ley General de Pensiones, en cuanto establece la incompatibilidad a toda
persona para gozar simultáneamente de una pensión del Estado, por cualquier
concepto, y ser nombrada para desempeñar un empleo o cargo público remunerado,
resulta, a todas luces, inconstitucional por las siguientes razones:
a) Obliga,
indirectamente, a la una persona que ha obtenido, previamente una pensión del
Estado por cualquier concepto –de derecho o de gracia− a mantenerse
ociosa o económicamente inactiva, puesto que, si opta por desempeñar un empleo
o cargo público remunerado, se le impele a renunciar, expresamente, a la
pensión correspondiente, durante el tiempo que lo ocupe o ejerza efectivamente,
suspensión equivalente a una supresión temporal. De esta manera se violenta el derecho
al trabajo contemplado en el artículo 56 constitucional y de acceder a los
cargos públicos establecido en el numeral 192 de la Constitución y cuyo único
límite es la comprobación de la idoneidad pertinente, por cuanto, la suspensión
de la pensión se transforma en una mecanismo disuasivo para ejercer el empleo o
cargo público remunerado.
b) Efectúa una
distinción carente de motivos objetivos y razonables y, por consiguiente, una
discriminación entre la persona que de manera antecedente goza de una pensión
del Estado por cualquier concepto y opta por laborar en el sector privado, en
cuyo caso no es compelida legalmente a suspender la percepción de ésta, a
diferencia del trato que le brinda la ley a los pensionados del Estado que
deciden acceder a un empleo o cargo público remunerado. Consecuentemente, se
produce una infracción del principio y derecho a la igualdad (artículos 33 de
la Constitución y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos).
c) Despoja, aunque
sea temporalmente, a una persona del goce de una pensión del Estado que,
conforme con el ordenamiento jurídico le corresponde por encontrarse dentro de
los supuestos de hecho y requisitos previstos, si decide ocupar un empleo o
cargo público, con lo que se lesiona directamente, el principio de la
intangibilidad del patrimonio establecido en el artículo 45 constitucional y la
interdicción de toda sanción de carácter confiscatorio −aunque sea de
carácter temporal− contenida en el ordinal 40 de la Constitución.
d) Se transgreden,
también, los principios de razonabilidad o proporcionalidad (desarrollados por
este Tribunal Constitucional en los Votos Nos. 3933-1998 de las 9:50 hrs. de 12 de junio y 8858-1998 de las 16:33 hrs. de 15 de diciembre) y de interdicción de la
arbitrariedad (precisado en el Voto No. 11155-2007 de las 14:49 hrs. de 1° de agosto de 2007), por cuanto, el medio
establecido −incompatibilidad de recibir un pensión y una remuneración
por un cargo o empleo público−, resulta desproporcionado para logran el
fin propuesto –redistribución o presunta sostenibilidad del régimen de
pensión–, al lesionar, gravemente, derechos fundamentales tales como el
trabajo, acceso a la función pública, igualdad, intangibilidad del patrimonio y
la no confiscatoriedad, con lo que se incurre en una
evidente arbitrariedad legislativa.
e) Con la
incompatibilidad de marras, adicionalmente, se impactan, al impedirle a una
persona que es beneficiaria de una pensión del Estado y desea acceder a un
empleo o cargo público remunerado, los principios de justicia social y de
solidaridad enunciados en el artículo 74 constitucional, puesto que, como
sostuvo este Tribunal Constitucional en el Voto No. 1573-2008 de las 14:55 hrs. de 30 de enero de 2008 “(…) Dentro de la amplitud que caracteriza ambos principios, el de justicia
social, puede entenderse, para efectos del tema que se discute en esta acción,
como aquel que permite la irrupción del derecho –en este caso, el de la
Constitución– en las relaciones sociales con el fin de corregir y compensar las
desigualdades entre las personas, que lastiman su dignidad, asegurándoles las
condiciones materiales mínimas que requiere un ser humano para vivir. El
principio de solidaridad, de su parte, agrega el deber de colectividades, más o
menos amplias –desde la sociedad nacional entendida integralmente hasta
agrupaciones menores con un común denominador basado en criterios
profesionales, económicos, espaciales, etc.−, de asistir a los miembros
del grupo frente a contingencias que los colocan en una posición más vulnerable,
como son, entre otras, la vejez o la enfermedad. Asimismo, son ejemplo de
manifestaciones concretas de tales principios el régimen de seguridad social
(v. sentencia #5934-97 de las 18:39 horas del 23 de setiembre de 1997) y los
derechos de los trabajadores (v. sentencia #2002-04881 de las 14:56 horas del
22 de mayo del 2002), consagrados en el mismo capítulo de la Carta Fundamental
(…)”. (Sala
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Voto N° 15508-2010 de las 14:50
horas del 8 de setiembre de 2010).
A pesar del criterio vertido por la
Sala Constitucional en la resolución recién transcrita, del cual se deduce que
sí sería viable para una persona percibir simultáneamente una pensión del Estado y ser nombrado para desempeñar un
empleo o cargo público remunerado, dicha posición
fue variada expresamente por medio de la resolución n.° 10513 emitida por la
misma Sala Constitucional a las 15:01 horas del 10 de agosto de 2011. Esa sentencia dispuso:
“(…) para resolver la
presente acción la Sala revisó su posición sobre el tema de la percepción
simultánea de pensión y salario por el desempeño de un cargo público, y decidió
por mayoría de sus miembros, cambiar el criterio expuesto.
V.- La naturaleza del Fondo
de pensiones a que se refiere este caso y la incompatibilidad de percibir
simultáneamente pensión y salario. En este proceso, el accionante pretende
que se declare inconstitucional el artículo 234 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, en la medida que dispone que al jubilado o pensionado se le
suspenderá del goce del beneficio durante el tiempo que esté percibiendo
cualquier otro sueldo del Estado, de sus bancos, de sus instituciones, de las
municipalidades, de las juntas de educación y de las empresas de economía
mixta. Dado lo anterior, lo primero que debe observarse es que la estructura
del sistema de jubilaciones y pensiones judiciales se financia en parte con un
porcentaje a cargo de los servidores activos, así como de las jubilaciones y
pensiones que de ahí se pagan; no obstante, la ley también impone al Estado
compromisos económicos para financiarlo:
“ARTICULO 236.- Para
atender Fondo de Jubilaciones y Pensiones del Poder Judicial, créase un Fondo
que será formado con los siguientes ingresos:
1.- El nueve por ciento
(9%) de todos los sueldos de los servidores activos, así como de las
jubilaciones y pensiones a cargo del Fondo. Este porcentaje se retendrá
mensualmente. Por razones de necesidad del Fondo y con base en estudios
actuariales, la Corte podrá aumentar este porcentaje hasta un quince por ciento
(15%). (Así reformado por el artículo 4º de la ley No.7605 de 2 de mayo de
1996)
2.- El monto establecido
como aporte del Estado para el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja
Costarricense de Seguro Social, y el que determine el Poder Judicial como
patrono. Estos porcentajes se ajustarán proporcionalmente, conforme a los
incrementos que la Corte acuerde junto con el aporte de los trabajadores. (Así
reformado por el artículo 4º de la ley No.7605 de 2 de mayo de 1996)
3.- Los intereses y demás
beneficios que produzca el fondo.
4.- (ANULADO por resolución de la Sala Constitucional No. 9281-99 de las
11:09 horas del 25 de noviembre de 1999).
5.- (ANULADO por resolución de la Sala
Constitucional No. 10817-2001 de las10:02 horas del 24 de octubre de 2001.)
6.- Los demás ingresos que
determine la ley”.
Por consiguiente, el
sistema de jubilación y pensión del Poder Judicial consiste en un “régimen de reparto”,
en el que concurren contribuciones tanto de los trabajadores y exservidores, como fondos públicos, dados los aportes del
Poder Judicial como patrono, y el del Estado en sí. Ergo, la naturaleza de este
régimen de previsión corresponde al campo, por un lado, del derecho de la
seguridad social, y, por el otro, al derecho público en virtud de la naturaleza
estatutaria de la relación de los servidores para con el Estado. Así las cosas,
resulta evidente que el sistema en cuestión tiene exactamente las mismas
características que un fondo de la seguridad social, como se colige de la
lectura del numeral 73 de la Constitución Política:
“Artículo 73. Se establecen
los seguros sociales en beneficio de los trabajadores manuales e intelectuales,
regulados por el sistema de contribución forzosa del Estado, patronos y
trabajadores, a fin de proteger a éstos contra los riesgos de enfermedad,
invalidez, maternidad, vejez, muerte y demás contingencias que la ley
determine”.
En el Fondo de Jubilaciones
y Pensiones del Poder Judicial encontramos que está constituido en beneficio de
los trabajadores judiciales, que se sostiene financieramente merced a un
sistema de contribución forzosa tripartito de Estado, Poder Judicial como
patrono, junto con servidores y jubilados judiciales, y que tiene como fin
proteger a estos últimos de contingencias como vejez, invalidez o muerte. A
manera de ejemplo, el artículo 228 de la Ley Orgánica del Poder Judicial
dispone que el funcionario imposibilitado de modo permanente para el desempeño
de su cargo, siempre que hubiere laborado para el Estado por cinco años o más,
puede ser separado de su puesto con una jubilación permanente, calculada de
acuerdo con los años de servicio. En cuanto a la contingencia de muerte, el
numeral 230, señala que en caso de fallecimiento del servidor en el ejercicio
de sus funciones −cualquiera que hubiera sido el tiempo servido por
este− además de las indemnizaciones de ley, sus beneficiarios tendrán
derecho a una pensión temporal y proporcional según ciertas condiciones,
situación similar a la regulada en el ordinal 236. También, como es natural del
sistema, se prevé el derecho a la jubilación después de cierta cantidad de años
de servicio (contingencia de vejez), en los términos del artículo 224.
Consecuentemente, se presentan los elementos necesarios para considerar al
Fondo como un sistema de seguridad social de reparto, lo que irremediablemente
implica que debe regirse de acuerdo con lo estatuido en la Constitución
Política y los principios que informan los regímenes de seguridad social, entre
los que destaca el principio elemental de la naturaleza sustitutiva de la
pensión respecto del salario, que adquiere aún mayor relevancia por tratarse
del manejo de fondos públicos. La ratio iuris del mencionado principio consiste
en que la pensión solo se otorga una vez cumplido un presupuesto jurídico
ineludible: la aparición de alguna de las contingencias que tiene como
consecuencia que el trabajador no reciba salario pagado con fondos públicos, lo
que, a su vez, justifica el pago de la pensión. Estamos entonces ante un
sistema de solidaridad social cuyo fin es ayudar al trabajador, cuando este ya
cumplió su ciclo laboral, de modo que resulta irrazonable e inadecuado exigirle
que continúe trabajando para recibir un salario. Esta es la razón de ser de
todo sistema social de jubilación y pensión en su modalidad de reparto;
precisamente, la norma impugnada lo que hace es garantizar el cumplimiento de
este requerimiento sine qua non
de la estructura conceptual del instituto en cuestión. Además, si se deja sin
efecto la regla de la suspensión que dispuso el legislador, aquí impugnada, no
solo se estaría vulnerando la estructura lógica del derecho a la jubilación y
pensión, sino que también se lesionaría su carácter solidario, garantizado
constitucionalmente, porque el fin del fondo de la jubilación es ayudar a quien
ya no puede recibir una remuneración salarial, no el de permitir que personas
puedan recibir una especie de doble pago con fondos públicos. Una
interpretación contraria le posibilitaría a un solo trabajador recibir dos
ingresos al mismo tiempo: uno por salario y el otro por pensión, pese a que
este último rubro, por razones de solidaridad, solo procede otorgarse a quien
ya está en retiro y no recibe salario; esa es la razón de ser de una pensión.
En síntesis, el beneficio jubilatorio tiene una finalidad, de acuerdo con su
naturaleza, que es incompatible con la hipótesis del pago simultáneo de pensión
y salario con fondos públicos. Finalmente, obsérvese que lo aquí expuesto se
rige por lo previsto en la Ley Fundamental en el citado artículo 73, párrafo
tercero, que dispone que no podrán ser transferidos ni empleados en finalidades
distintas a las que motivaron su creación, los fondos y las reservas de los
seguros sociales. En consecuencia, un fondo de carácter público y social
−como el de Jubilaciones y Pensiones del Poder Judicial−, que tiene
las mismas características jurídicas de los fondos de los seguros sociales de
reparto, no puede ni debe ser utilizado en forma distinta a la que determina su
específica naturaleza jurídica. A mayor abundamiento, la jurisprudencia de la
Sala Segunda de nuestra Corte Suprema de Justicia ha subrayado la imposibilidad
de recibir simultáneamente salario y pensión, dada la naturaleza sustitutiva de
la última para con el primero:
“En forma reiterada, esta
Sala ha establecido que, en este último supuesto, el derecho corre desde el
momento en que el o la petente se encuentra en las
condiciones de hecho para disfrutarlo; es decir, que su concesión está sujeta a
los requisitos indicados en el primero, pues no puede reconocerse sino se ha
declarado la invalidez −aspecto técnico y médico− y si la persona
beneficiaria continúa trabajando, toda vez que existe una imposibilidad legal
de recibir, al mismo tiempo, el pago del salario y el de la pensión porque
esta tiene una naturaleza sustitutiva de aquél, de acuerdo con lo dispuesto
en el artículo 21 ibídem
(conviene revisar, entre muchos otros, los votos Nos 1999-267, las
10:30 horas, del 3 de setiembre de 1999; 2001-1, de las 9:30 horas, del 3 de
enero de 2001; 2002-204, de las 9:30 horas, del 3 de mayo de 2002; 2002-430, de
las 9:20 horas, del 29 de agosto de 2002; 2003-440, de las 15:40 horas, del 13
de agosto de 2003; 2005-92, de las 9:45 horas, del 16 de febrero; 2005-1032, de
las 10:40 horas, del 13 de diciembre, ambos de 2005; 244, de las 9:30 horas del
26 de abril; 2006-806, de las 9:46 horas, del 25 de agosto, los dos de 2006 y,
entre los más recientes, 2007-109, de las 9:45 horas, del 23 de febrero de
2007)” (ver la sentencia de esa Sala, No. 2008-000220; el subrayado no es del
original).
Igualmente, la
jurisprudencia argentina habla del principio de la naturaleza sustitutiva de la
pensión, ya que este beneficio viene a suplir la desaparición del haber
salarial:
“En la causa ‘Tallo’
(Fallos: 308:615) del 22 de abril de 1986, reconoció que de las constancias de
la causa surgía inequívocamente que el interesado tuvo razones valederas para
impugnar los arts. 53 y 55 de la ley 18.037, en razón del menoscabo patrimonial
sufrido en virtud de la aplicación de topes e índices que desconocían la
realidad económica con la consiguiente pérdida de la naturaleza sustitutiva
que deben conservar las prestaciones de pasividad” (ver Corte Suprema de
Justicia de la Nación, Argentina; 14 de octubre de 1999; v.179, XXII, causa de Villagra, María Teresa s/ pensión-reajuste; el subrayado no
es del original).
“Los anteriores fundamentos
encuentran su sustento en que el beneficio de pensión viene a suplir la
desaparición del haber salarial que nutre a la familia. Se trata de una
aplicación práctica del mentado principio de la naturaleza sustitutiva de la
pensión, que ya había sido recogido por la jurisprudencia (Corte Sup., 7/6/1984, ‘Alonso de Bottini’,
Fallos 306:574 y TySS 1984-1174; Corbelle,
‘La reserva a recibir alimentos’, TySS” (ver
resolución de la Sala 2da. de la Cámara Federal de la Seguridad Social de
Buenos Aires, del 27 de octubre de 2009; caso Puñet,
Norma B. v. ANSeS s/pensiones; el subrayado no es del
original).
En conclusión, queda claro
que salario y pensión, cuando son pagados con fondos públicos, son opciones
excluyentes, ya que esta última tiene por finalidad sustituir al primero, de
manera que jurídicamente resulta inconcebible que ambas puedan coexistir
simultáneamente.
VI.- La razonabilidad de la
norma impugnada. Asimismo, debe considerarse que la medida legislativa que
se pide dejar sin efecto implica un manejo más razonable de fondos públicos y
una función que promueve el derecho al trabajo de las nuevas generaciones. En
cuanto a lo primero, el restablecimiento de la relación laboral de servicio
público con personas que ya han cumplido su ciclo de trabajo para con el Estado
incrementa el gasto por concepto de recurso humano, toda vez que la contratación
de jubilados es más onerosa al tener que pagarse más por rubros como
anualidades y otros pluses salariales que los servidores en retiro acumularon
en el transcurso del ciclo completo de su carrera. Así, si se anulara la norma
impugnada, la Administración Pública tendría más dificultades para solucionar
el problema de déficit que ya le agobia, lo que atenta contra el deber del
Estado de un manejo eficiente de los dineros públicos y, por ello, deviene
irrazonable. De otro lado, la reinserción de personal que ha concluido su ciclo
laboral en el servicio público, tiende a restringir las posibilidades legítimas
de acceso al empleo público de quienes aún se encuentran en su ciclo laboral,
lo que resulta desproporcionado, máxime que los pensionados mantienen la
posibilidad de laborar en el sector privado. En conclusión, la eliminación de
esa regla crearía un desequilibrio entre los derechos de ambos grupos que
tendería a perjudicar a las nuevas generaciones, quienes ya afrontan problemas
importantes de acceso al mercado laboral por la contracción de la economía y
disminución de la oferta de empleo. (…)” (El subrayado es nuestro).
Del anterior criterio
vertido por la Sala Constitucional queda en evidencia la incompatibilidad de
que una persona perciba simultáneamente pensión y salario del Estado, ya que
ello implicaría recibir una especie de doble pago proveniente de fondos
públicos. Tal limitación, según lo entienden los señores Magistrados, implica
un manejo más razonable de fondos públicos y promueve el derecho al trabajo de
las nuevas generaciones.
Lo que reprocha la Sala
Constitucional es que una persona perciba ingresos de fondos públicos de dos
distintas maneras: pensión y salario, lo que genera un manejo irregular de
fondos públicos, ya que sería jurídicamente inconcebible que ambas puedan
coexistir simultáneamente.
Entonces, siendo que la
jurisprudencia y los precedentes de la Sala Constitucional resultan vinculantes
erga omnes, según el artículo 13 de
la Ley de la Jurisdicción Constitucional, el criterio a seguir es que no es
posible que un jubilado pueda percibir, aparte de su pensión, un salario de una
institución pública.
Cabe mencionar que este Órgano
Asesor se ha pronunciado, en distintas oportunidades, sobre la imposibilidad de
que un pensionado, de cualquier régimen con cargo al presupuesto nacional,
perciba simultáneamente salario y pensión del Estado. En ese sentido se ha indicado:
“A nivel internacional del
Derecho de la Seguridad Social, el Convenio 102 Relativo a la Norma Mínima de
la Seguridad Social, 1952 −ratificado
por nuestro país mediante Ley Nº Ley 4736 de 29 de marzo de 1971)− y el
Convenio 128 Relativo a las prestaciones de Invalidez, Vejez y
Sobrevivientes, 1967 [1],
ambos de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), reconocen
expresamente la posibilidad jurídica de que las prestaciones económicas
derivadas de regímenes contributivos de jubilaciones y pensiones, puedan ser
legítimamente suspendidas, bajo las condiciones prescritas por la legislación
de cada país miembro, si el beneficiario ejerce una actividad lucrativa (arts. 26.3 y 60.2; así como el numeral 31.1,
respectivamente). El Código Iberoamericano de Seguridad Social de la
Organización Iberoamericana de Seguridad Social (O.I.S.S.), también suscrito
por Costa Rica en San Carlos de Bariloche (Argentina) en octubre de 1995,
autoriza la suspensión de las prestaciones monetarias de modelos contributivos
por vejez (art. 51), invalidez (art. 97) y sobrevivencia (art. 100.2).
Ahora bien, a nivel de nuestra
legislación nacional, dentro del vasto y disperso régimen de incompatibilidades
de la función pública costarricense [2],
nos encontramos con que el desempeño de un puesto de trabajo remunerado en el
sector público es incompatible con la percepción de pensiones o jubilaciones de
cualquier sistema o modelo gestión de Seguridad Social público y obligatorio,
sean éste general o especial [3],
contributivo o asistencial −no
contributivo−.
Según explica la doctrina [4],
y según lo ha considerado la jurisprudencia constitucional [5],
esa incompatibilidad económica se asienta en el “principio de solidaridad” que
informa todo sistema de pensiones y jubilaciones públicas; esto con la clara
intención de lograr una mejor y más eficiente redistribución de los puestos de
trabajo y de los recursos públicos.
Para comprender mejor la
fundamentación de esta incompatibilidad en el mencionado principio de
solidaridad, conviene transcribir –en
lo conducente- la resolución Nº 1925-91 de las 12:00 horas del 27 de
setiembre de 1991, de la Sala Constitucional, la que al respecto indicó:
“(...) Cuestionan los consultantes la razonabilidad de este artículo del
proyecto en tanto excluye a todo aquel que goce de jubilación o pensión, del
desempeño de cargos en la Administración Pública, simultáneamente con el
disfrute del beneficio de retiro. Estima la Sala que no existe ningún roce
constitucional en este artículo por lo que de seguido se dará. El análisis de
la razonabilidad de la norma implica establecer si los medios elegidos por el
legislador son o no admisibles a efecto de justificar la consiguiente restricción
de derechos que se afecten.
De
esta manera las restricciones que se impongan deben obedecer a necesidades o
fines públicos que las justifiquen, de tal modo que no aparezcan como
infundadas, excesivas o arbitrarias; esto es, deben ser proporcionadas a las
circunstancias (motivos) que los originan y a los fines que se procura alcanzar
con ella.
La Constitución Política en el Capítulo de los
Derechos y Garantías Sociales declara su adhesión al principio cristiano de
justicia social, que resulta la piedra angular de todas las soluciones que deba
dictar el legislador en torno a la cuestión social. Así, hay valores y
principios asumidos constitucionalmente como la solidaridad, la igualdad y la
efectiva participación de todos en la vida económica del país, que son
expresión de esa causa esencial de lo social. En efecto, el artículo 50
establece que el Estado debe procurar el mayor bienestar de todos los
habitantes del país, debiendo organizar y estimular la producción y el más
adecuado reparto de la riqueza, el artículo 56 señala que el Estado debe
procurar que todos tengan una ocupación honesta y útil, y, el artículo 74
declara que la legislación que se dicte para organizar los factores que
concurran al proceso de producción (legislación social y de trabajo), debe
esencialmente, fundamentarse en el principio indicado. En consecuencia
partiendo de que los medios de producción y subsistencia no son ilimitados, que
un sector de la población, como es público y notorio, carece de ocupación
justamente remunerada, y que los derechos y garantías sociales se apoyan en
estos principios y valores esenciales, no resulta irracional la disposición que
se pretende aprobar. Si uno de los fines del Estado es la mejor distribución de
la riqueza para lograr entre otras cosas la incorporación de todos a la vida
productiva, no puede ser contrario a la razón, que se impida la acumulación de
recursos en algunos en menoscabo de las necesidades de otros, lo que llevaría
implícita la acumulación de privilegios que no se encuentran fundamentados en
una situación de necesidad en perjuicio de quienes aspirado legítimamente, ven
cerrado el acceso al derecho al trabajo, a la honesta subsistencia y a su
autorrealización, por causas ajenas a su propia voluntad. No comparte la Sala
los términos de la Consulta, en el sentido que el proyecto excluye a las
personas jubilados o pensionadas, de manera general del desempeño de cargos en
la Administración Pública. La norma lo que propone es reiterar un concepto de
añeja identidad, como lo es evitar la simultaneidad en el desempeño de una
función pública y el disfrute de un beneficio de retiro (...)”.
La norma general es, entonces,
que el disfrute de una jubilación o pensión es incompatible con todo trabajo
del retirado en la Administración Pública, pero ello no impide que éste pueda
trabajar si se suspende temporalmente de aquella prestación económica, porque
indiscutiblemente no se puede negar en forma absoluta el derecho de toda
persona a trabajar, derecho recogido en nuestra Constitución (artículo 56), así
como en los Tratados Internacionales.
Cabe destacar que según lo ha
estimado el Tribunal Constitucional español [6],
dicha incompatibilidad no vulnera ningún derecho adquirido de los jubilados o
pensionados, ya que supone dejar temporalmente en suspenso la efectividad de su
derecho a percibir la prestación económica correspondiente mientras ocupe un
cargo público remunerado; es decir, el derecho a percibir la correspondiente
jubilación o pensión no se pierde, suprime o extingue por el hecho de optar por
el referido puesto de trabajo en el sector público, sino que, su efectividad se
suspende por el tiempo que dure el desempeño de aquél cargo, sin que ello
afecte, por lo demás, la revaloración del monto de su pensión o jubilación
inicial una vez que cese su reincorporación al empleo; lo cual implica el
reconocimiento efectivo del “principio de intangibilidad de las prestaciones
económicas” derivadas de los regímenes de invalidez, Vejez y Sobrevivencia, de
los sistema de Seguridad Social [7].
(…)”. (Dictamen 082-2007 del 19 de marzo de 2007).
En consecuencia, si bien es cierto no es posible percibir salario
y pensión del Estado simultáneamente, el que una persona sea pensionada no le
impide acceder a un puesto de trabajo en el sector público, ya que interpretar
lo contrario sería una clara violación al derecho al trabajo; sin embargo, para
poder ocupar ese puesto, la persona pensionada debe suspender momentáneamente
el devengo de su pensión, lo que le permitiría laborar (y percibir un salario)
en el sector público, incluidas las municipalidades. Así, en resumen, una persona pensionada sí
puede laborar para una municipalidad, siempre y cuando suspenda el devengo de
la prestación económica por pensión.
Debemos tener presente
también que existe un marco jurídico muy amplio en relación con los diferentes
regímenes de pensiones existentes en nuestro país, que involucra no sólo una
enorme cantidad de aristas, sino además una serie de distintas leyes que se han
promulgado a lo largo de los años y que han regulado este tema específico.
Por ejemplo, para el caso de los
regímenes contributivos especiales de pensiones con cargo al Presupuesto
Nacional, para los cuales aplica la “Ley Marco de Pensiones” (n.° 7302 de 8 de
julio de 1992), el artículo 31 de esa ley reguló de manera expresa la
incompatibilidad de percibir salario y pensión simultáneamente. Señala dicho
numeral:
“Artículo 31.- El disfrute de la pensión se suspenderá por el
desempeño de cualquier cargo remunerado en la Administración Pública, a
excepción de aquellos cuya única remuneración sean dietas.
Las personas pensionadas
y los servidores adscritos y las servidoras adscritas a alguno de los regímenes
cubiertos por esta Ley, tendrán derecho a percibir, además de su salario, la
pensión que les corresponda en razón de fallecimiento de su cónyuge, mientras
permanezcan viudos o viudas. Este derecho también asistirá a las personas
convivientes en unión de hecho que cumplan las reglas del título VII del Código
de Familia.”
El Reglamento a la Ley
Marco citada, emitido mediante el decreto n.° 33080 de 26 de abril de 2006,
establece también, en su artículo 48, lo siguiente:
“Artículo 48. —Nombramiento para empleo o cargo público. Ninguna persona que
perciba alguna pensión o jubilación con cargo de Presupuesto Nacional, sea de
derecho o de gracia, podrá ser nombrada para el desempeño de un empleo o cargo
público remunerado, salvo que renuncie expresamente a la jubilación o pensión
durante el tiempo que ocupe tal puesto o cargo.
Para los efectos de
la aplicación de este artículo, los Departamentos de Recursos Humanos de la
Administración Pública deberán verificar, previo al nombramiento, si la persona
recibe pensión o jubilación de los regímenes a cargo del Presupuesto Nacional
de la República, a fin de que se suspenda la misma, lo anterior bajo la
responsabilidad del funcionario y del pensionado o jubilado.”
Ahora bien, como lo
analizó la Sala Constitucional en la sentencia n.° 10513-2011 ya mencionada, en relación con
el régimen contributivo especial de pensiones
del Poder Judicial, ley n.° 7333 de 5 de mayo de 1993 (excluido de la aplicación de la ley n.° 7302 citada), en dicho régimen
también se regula expresamente la incompatibilidad en estudio. Al
respecto, dispone esa ley:
“Artículo 234.- Al jubilado o pensionado,
se le suspenderá del goce del beneficio, durante el tiempo que esté percibiendo
cualquier otro sueldo del Estado, de sus bancos, de sus instituciones, de las
municipalidades, de las juntas de educación y de las empresas de economía
mixta. (…).”
Por su parte, el Régimen de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio
Nacional (también exceptuado de la
aplicación de la citada ley n.° 7302) recoge como regla general la
incompatibilidad de percibir pensión o jubilación de ese régimen especial y ocupar
un cargo público remunerado. Así,
en cuanto al Régimen Transitorio de Reparto, el artículo 76 de la ley n.° 2248
de 5 de setiembre de 1958, dispone:
“Artículo 76.- Revisión por reingreso. El jubilado o la jubilada que reingrese a la vida
activa, con percepción de salario a cargo del Estado o de sus instituciones,
suspenderá la percepción de su jubilación durante el tiempo en que se encuentre
activo o activa, a excepción, estrictamente, del personal académico al servicio
de las instituciones estatales de enseñanza superior recontratados o
recontratadas hasta por un máximo de medio tiempo, para programas de grado,
posgrado, investigación, o acción social, de conformidad con los requisitos que
cada entidad establecerá al efecto.”
En cuanto al Régimen de
Capitalización Colectiva del Magisterio Nacional, el Reglamento General del
Régimen de Capitalización (emitido por la Junta de Pensiones y Jubilaciones del
Magisterio Nacional el 15 de abril de 1997), dispone lo siguiente:
“Artículo 61. —Reingreso de los (as)
pensionados (as) por vejez. El (la) pensionado(a) por vejez que reingrese a la
vida laboral activa, deberá comunicar su alta laboral a la Junta.
Esta regla aplica
para los servicios remunerados para las entidades educativas que por Ley
generen la obligación de cotizar para el RCC”.
“Artículo 62. —Suspensión
de pensión por vejez. El (la) pensionado(a) por vejez que pase a la
condición de trabajador(a) activo(a), devengando un salario de las
instituciones del Magisterio Nacional o instituciones públicas, obligadas a
cotizar al RCC, le será suspendida por la Junta la percepción de la prestación
económica, durante el tiempo en que se encuentre en ese ejercicio.”
En consecuencia, si
bien el trabajador pensionado del Magisterio Nacional puede reincorporarse a la
vida laboral activa, debe previamente dar aviso a la Junta de Pensiones y
suspender su derecho jubilatorio.
En síntesis, es claro
que la regla general que se ha seguido en nuestro ordenamiento jurídico, según
se plasma en las regulaciones específicas de los regímenes públicos de
pensiones, ha sido que un pensionado debe suspender su beneficio jubilatorio
para optar por un puesto dentro de una entidad de derecho público, de lo
contrario, existiría una incompatibilidad que le impediría accesar
a ese puesto.
Finalmente, cabe
recordar que en el caso específico de los alcaldes y del vicealcalde primero,
rige una disposición especial en el Código Municipal en cuanto al disfrute de
salario y pensión:
“Artículo 20.- (…) En los casos en que
el alcalde electo disfrute de pensión o jubilación, si no suspendiere tal
beneficio, podrá solicitar el pago de un importe del cincuenta por ciento (50%)
mensual de la totalidad de la pensión o jubilación, por concepto de gastos de
representación.
El primer
vicealcalde municipal también será funcionario de tiempo completo, y su salario
base será equivalente a un ochenta por ciento (80%) del salario base del
alcalde municipal. En cuanto a la prohibición por el no ejercicio profesional y
jubilación, se le aplicarán las mismas reglas que al alcalde titular, definidas
en el párrafo anterior.”
Por lo expuesto, es posible afirmar que el desempeño remunerado de un
puesto de trabajo en el sector público es incompatible con la percepción de una
prestación económica por jubilación o pensión otorgada por cualquier sistema o
modelo de gestión de Seguridad Social público y obligatorio, con las salvedades
o excepciones que legalmente se establezcan.
Lo anterior no impide que el
pensionado o jubilado pueda trabajar una vez que deje en suspenso temporalmente
la pensión por el tiempo durante el cual se mantenga su nombramiento.
III.
CONCLUSIÓN
Con fundamento en lo expuesto, esta Procuraduría arriba a las siguientes
conclusiones.
a) En
virtud de que las dos primeras consultas versan sobre temas referidos a
incompatibilidades de funcionarios electos popularmente, la Procuraduría General de la
República se encuentra limitada para ejercer su competencia asesora, por
tratarse de asuntos relacionados con materia electoral, materia que es propia
del Tribunal Supremo de Elecciones. En
todo caso, para efectos puramente informativos, se reseña la posición de ese
Tribunal sobre los temas de interés.
b) Un servidor pensionado de cualquier régimen de Seguridad Social (es decir, donde existan
contribuciones estatales) puede ocupar un cargo remunerado dentro de una corporación municipal,
siempre y cuando suspenda momentáneamente su pensión durante el tiempo en que
permanezca en el cargo. De no producirse
tal suspensión, sí existiría una incompatibilidad para el acceso al cargo, por
la percepción simultánea de salario y pensión.
Cordialmente,
Julio César Mesén Montoya Álvaro Fonseca Vargas
Procurador Abogado de Procuraduría
JCMM/afv/kjm
C-096-2014
MUNICIPALIDAD DE
PÉREZ ZELEDÓN. PUESTOS DE ELECCIÓN POPULAR. INCOMPATIBILIDADES. TRIBUBAL
SUPREMO DE ELECCIONES. PERCEPCIÓN SIMULTÁNEA DE SALARIO Y PENSIÓN.
IMPROCEDENCIA.
La Municipalidad de Pérez
Zeledón nos consulta si “I. ¿Las personas
nombradas en cargos de elección popular, sean Regidores (propietarios o
suplentes), síndicos (propietarios o suplentes) o el caso del Vicealcalde
segundo, pueden ser contratados de forma adicional por la misma corporación
municipal para la cual resultaron electos, en cargos de personal de confianza,
al amparo de lo que establece el artículo 118 del Código Municipal? II.
¿Podrían estas mismas personas participar en los procesos ordinarios de
contratación de personal para ser nombrados funcionarios municipales dentro de
la nómina permanente de la institución, durante el período de vigencia de su
cargo de elección popular? III. ¿Pueden ocupar cargos dentro de la corporación
municipal personas pensionadas, percibiendo por ello un salario y continuar
gozando también del beneficio de su pensión, a la luz de lo que establece la
Ley Contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito?”.
Esta Procuraduría, en su
dictamen C-096-2014 del 21 de marzo de 2014, suscrita por Julio César Mesén
Montoya, Procurador de Hacienda, y por Alvaro Fonseca
Vargas, Abogado de Procuraduría, arribó a las siguientes conclusiones:
a) En virtud de que las dos
primeras consultas versan sobre temas referidos a incompatibilidades de funcionarios electos popularmente, la Procuraduría
General de la República se encuentra limitada para ejercer su competencia
asesora, por tratarse de asuntos relacionados con materia electoral, materia
que es propia del Tribunal Supremo de Elecciones. En todo caso, para efectos puramente
informativos, se reseña la posición de ese Tribunal sobre los temas de interés.
b)
Un servidor pensionado de cualquier régimen de Seguridad Social (es decir,
donde existan contribuciones estatales) puede ocupar un cargo remunerado dentro de una
corporación municipal, siempre y cuando suspenda momentáneamente su pensión
durante el tiempo en que permanezca en el cargo. De no producirse tal suspensión, sí existiría
una incompatibilidad para el acceso al cargo, por la percepción simultánea de
salario y pensión.